La 50a ratificación posibilita la
entrada en vigor del Convenio de Minamata en 90 días.
El mercurio está enlistado en las
Naciones Unidas como uno de los 10 químicos que más afecta la salud humana y el
medio ambiente.
En 70 países, la minería de oro
artesanal y en pequeña escala expone hasta unos 15 millones de mineros a gases
de mercurio, incluyendo 5 millones de mujeres y niños.
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Credit: Global Environment Facility
18 mayo de 2017 – Hoy el
mundo dio un paso histórico en la lucha contra el envenenamiento a causa del
mercurio ya que se logró superar el umbral de las 50 ratificaciones para que
entre en vigor el convenio internacional que regula el uso del peligroso metal.
La Unión Europea y siete de sus
miembros (Bulgaria, Hungría, Malta, Holanda, Rumania y Suecia) depositaron hoy
en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York sus instrumentos de
ratificación del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, uno de los 10 químicos
que más amenazan la salud del planeta, con lo que se logró la ratificación
número 51.
El Convenio, que ha sido firmado
por 128 países, entrará en vigor en 90 días, el 16 de agosto de 2017. Es el
primer nuevo convenio global de la última década relacionado al medio ambiente
y a la salud, y compromete a los gobiernos a tomar medidas específicas para
controlar la contaminación por mercurio derivada de actividades humanas. Las
medidas incluyen prohibir nuevas minas de mercurio, clausurar aquellas que ya
existen, regular la minería de oro artesanal y de pequeña escala, y reducir el
uso y emisiones del mercurio. Debido a que este metal es indestructible, el
Convenio también estipula condiciones para un almacenamiento provisional y
disposición final de desechos de mercurio.
“El Convenio de Minamata
demuestra un compromiso global para proteger la salud humana y ambiental,” dijo
el Secretario General de la ONU, António Guterres. “Las acciones de hoy
demuestran que los problemas que nos afectan a todos, también pueden unirnos por
el bien común.”
No hay un nivel de exposición al
mercurio que sea seguro, y todos corren riesgo ya que este peligroso metal
[pesado] se ha esparcido hasta los lugares más remotos del planeta y está
presente en productos básicos de uso diario, incluyendo cosméticos, lámparas,
baterías y empaste dental. Niños, infantes y bebés que aún no han nacido son
los más vulnerables, junto a la población que consume pescado contaminado,
aquellos que utilizan mercurio en su ámbito laboral y las personas que residen
cerca de una fuente de contaminación de mercurio o en zonas de bajas
temperaturas donde este peligroso metal tiende a acumularse.
“¿Quién quiere vivir en un mundo
donde usar maquillaje, recargar los teléfonos e incluso comprar anillos de
matrimonio signifique arriesgarse a que millones de personas sean envenenadas
por mercurio?” dijo Erik Solheim, Director Ejecutivo de ONU Medio Ambiente.
“Afortunadamente con el mercurio tenemos soluciones tan obvias como el
problema. Existen alternativas para todos los usos actuales del mercurio, así
como nuevos y más seguros procesos industriales. Países grandes y pequeños
pueden jugar un rol en el combate contra el mercurio, al igual que los hombres
y mujeres en las calles, solo con cambiar lo que compran y usan.”
Hasta 8.900 toneladas de mercurio
se emiten anualmente. Puede ser liberado de forma natural por el desgaste de
rocas que contienen mercurio, incendios forestales y erupciones volcánicas,
pero también se dan emisiones significativas procedentes de la actividad humana,
particularmente de la quema de carbón y la minería de oro artesanal y de
pequeña escala. La minería sola expone hasta 15 millones de trabajadores en 70
países al envenenamiento por mercurio, incluyendo niños trabajadores.
Otra forma de contaminación por
mercurio causada por los humanos incluye la producción de cloro y de algunos
plásticos, la incineración de desechos y el uso de mercurio en laboratorios,
productos farmacéuticos, conservantes, pinturas y joyería.
“Es un momento crucial en la
lucha contra los químicos dañinos y sus impactos negativos a la salud y al
medio ambiente,” dijo Naoko Ishii, Directora Ejecutiva y Presidenta del Fondo
para el Medio Ambiente Mundial, GEF. “El mercurio puede transportarse a distancias
muy lejanas de su lugar de emisión original, contaminando la comida que
consumimos, el agua que bebemos y el aire que respiramos.”
El Convenio obtiene su nombre del
caso histórico de envenenamiento por mercurio más desastroso, ocurrido en
Minamata, Japón, en mayo de 1956, a consecuencia del vertido continuado desde
1930 de efluentes industriales en la Bahía de Minamata. Personas de la
localidad que consumían pescados y mariscos de la bahía comenzaron a sufrir de
convulsiones, psicosis, pérdida de consciencia e inclusive algunos entraron en
coma. Se concluyó que miles de personas estaban envenenadas con mercurio, lo
cual se conoce ahora como la enfermedad de Minamata.

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