Las 'Megaponera analis' llevan a
las compañeras mutiladas durante la caza de vuelta a la colonia, un
comportamiento nunca observado antes en insectos
Una hormiga herida por una
termita es llevada por una compañera. FRANK ET AL. SCI. ADV. 2017
En el suelo de un bosque húmedo
de la Costa del Marfil, 500 hormigas marchan en formación de columna dos o
cuatro veces al día para cazar termitas. A menudo, uno de los soldados pierde
alguna extremidad en las grandes mandíbulas de su presa y se queda por el
camino, pero sus compañeras vuelven y las llevan de vuelta al nido, para que
puedan recuperarse. Científicos del Centro de Investigación del Parque Natural de Comoé han
observado ese comportamiento de rescate en la especie Megaponera analis, encontrada en África subsahariana. Los
responsables del trabajo, publicado
este miércoles en la revista Science Advances, sostienen que no hay
precedentes de ese tipo de comportamiento en insectos y que los resultados
"pueden proporcionar pruebas de que la empatía no es necesaria para que
los resultados "pueden
proporcionar pruebas de que la empatía no es necesaria para que los animales
desarrollen acciones de ayuda" hacia los demás.
Ya se sabía que algunas especies
de hormigas ayudan a rescatar a los compañeros de caza atrapados después de un
derrumbe de tierra o a los que caigan en una trampa de hormigón, pero, según
señala Erik Frank, principal responsable del estudio, se trata de contextos
diferentes. "Esas son situaciones en las que los individuos se enfrentan a
un peligro de muerte inminente", explica en una entrevista por
videoconferencia desde Comoé.
En el caso de las M. analis, los investigadores observaron
que las hormigas heridas producían dos tipos de feromonas (disulfuro de
dimetilo y trisulfuro de dimetilo) en sus glándulas maxilares para que sus
compañeras pudieran identificarlas y recogerlas. "Es como se emitieran una
especie de palabra: 'ayúdame",
dice Xavier Espadaler, entomólogo del instituto de investigación
medioambiental CREAF, de la
Universidad Autónoma de Barcelona, que lleva 35 años estudiando esos insectos.
Espadaler explica que esos mecanismos químicos "gobiernan" la vida de
las hormigas. "Son como petroquímicas ambulantes. Cada una tiene entre 25
o 30 glándulas de secreción externa que producen diferentes sustancias para
cada situación", comenta.
Frank señala que ese mecanismo es
similar a la producción de feromonas responsables por el sentimiento
de empatía en los seres humanos —y, "probablemente", en
otros mamíferos—. El investigador matiza, sin embargo, que estas hormigas no
son necesariamente altruistas, sino
que rescatan a sus compañeras porque eso es lo mejor para la colonia. "Son
muy pragmáticas, el individuo no tiene prioridad por sí mismo", explica. Y
es que casi todas las hormigas rescatadas (el 95%) participaron en las
expediciones de cacería posteriores, a veces menos de una hora después de
sufrir la lesión.
Una hormiga, con dos termitas
aferrándose a ella, tuvo que dejar de moverse debido al agotamiento durante un
'viaje' de regreso.FRANK ET AL. SCI. ADV. 2017
En experimentos que forzaron a
los individuos lastimados a volver a casa solos, el 32% murieron en el camino,
debido principalmente a la depredación por arañas. El comportamiento de rescate
redujo la mortalidad por combate a casi cero. Los científicos también
calcularon que las M. analis tienen
una comunidad el 28% más grande que otras especies que no presentan ese
comportamiento. Entre tres y nueve hormigas fueron rescatadas al día por sus compañeras. La mayoría tenía una
termita que se aferraba a una de sus extremidades, y el equipo de rescate logró retirar las
termitas en el 90% de los casos en las 24 horas siguientes, sin amputar a los individuos
heridos, que fueron completamente rehabilitados. Las hormigas que sí habían
perdido patas también fueron capaces de recuperarse en los confines seguros del
nido.
Exclusividad
A pesar de los beneficios de esa
práctica, que depende de un mecanismo químico "bastante simple",
según los científicos, hay diversas razones por las que ese tipo de
comportamiento todavía no ha sido encontrado en otras especies. "Primero,
ese comportamiento solo puede ocurrir en especies que cazan en grupo. Además,
la caza tiene que ocurrir como un evento aislado, cuando hay riesgo de que la
hormiga herida se separe del grupo durante el viaje de regreso. El hecho de que
las hormigas esperen después de la pelea para que todas puedan reunirse antes
de regresar al nido ejemplifica la importancia de regresar como un grupo",
detalla Frank.
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Las hormigas heridas
producen dos tipos de feromonas en sus glándulas maxilares. "Es como se
emitieran una especie de palabra:
'ayúdame", dice Xavier Espadaler, entomólogo
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La
resistencia que la presa puede demostrar es otro factor detonante de ese
comportamiento: las hormigas que se alimentan de néctar, hojas o semillas son
menos propensas a desarrollarlo, según el investigador. Otro requisito es que
el beneficio para la colonia supere el coste de la ayuda. En las colonias
de M. analis, las hormigas
mayores llevan las presas y las compañeras lesionadas, que suelen ser las
menores, con lo cual gran parte de la mano de obra está disponible para ayudar
sin disminuir la eficiencia de la incursión. Por último, el valor de un
individuo para la colonia desempeña un papel importante: para que una comunidad
esté en equilibrio, el número de hormigas que nacen tiene que coincidir con la
tasa de mortalidad. Como la tasa de natalidad de esta especie es relativamente
baja —nacen 13 hormigas al día—, se les hace importante rescatar a los heridos.


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