Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2017/02/afectados-por-la-mineria-logran-alzar-su-voz-en-sudafrica/
Por Mark Olalde
Una delegada de la Indaba Minera
Alternativa baila durante la marcha del 8 de febrero de 2017. Crédito: Mark
Olalde/IPS.
CIUDAD DEL CABO, Sudáfrica, 20
feb 2017 (IPS) - “Camaradas, llegamos. Hace ocho años que esperábamos
esto. Logramos llegar a este lugar”, arengó el obispo anglicano Jo Seoka,
deteniéndose por las expresiones de algarabía de una multitud reunida en esta
ciudad sudafricana en protesta contra la minería irresponsable.
La protesta del 8 de este mes
formó parte del encuentro anual Indaba Minera Alternativa (AMI, en inglés),
realizado en Ciudad del Cabo, y llamada así por el nombre de una importante
conferencia celebrada de los pueblos zulú y xhosa en Sudáfrica.
Ese día se reunieron los
residentes de las comunidades afectadas por la minería y representantes de
organizaciones de la sociedad civil para intercambiar información sobre los
problemas comunes generados por la minería.
En el tercer y último día del
encuentro, los participantes salieron a la calle para presentar la declaración
con sus reclamos a la industria y a los delegados gubernamentales.
En una primera instancia, la
policía impidió el avance de la marcha hacia el centro de convenciones, donde
se llevaba adelante la Indaba Minera, reunión paralela de la industria minera,
lo que enfadó más a los manifestantes, quienes se quejan que desde años no se
los toma en cuenta.
Finalmente, la marcha llegó hasta
las puertas del centro de conferencia donde la policía y guardias privados de
seguridad les bloquearon el ingreso, y reclamaron hablar con los miembros de la
Indaba Minera.
“Como ciudadanos y representantes
de organizaciones ciudadanas, deseamos expresar nuestra voluntad de trabajar
con los gobiernos africanos y otros actores para buscar cómo aprovechar los
vastos recursos extractivos para respaldar la transformación socioeconómica de
África, y la (Visión de la Minería) sienta las bases para ello”, reza la
declaración.
“Agradezco mucho la voluntad de
diálogo, y creo que es el primer paso para crear una visión común”, destacó Tom
Butler, director general del Consejo Internacional sobre Minería & Metales,
frente a la multitud, antes de firmar la recepción de la declaración y de
pasársela al director de la Indaba Minera para que hiciera lo mismo.
Los participantes de la Indaba
Minería Alternativa bailan y cantan canciones de protesta durante la marcha del
8 de febrero de 2017. Crédito: Mark Olalde/IPS.
A diferencia de Butler que se
acercó a la AMI en nombre de la industria minera, muy pocos integrantes del
gobierno o del sector hicieron lo mismo. La cuenta oficial de Twitter de la
Indaba Minera incluso bloqueó a varios delegados de la AMI que usaron las redes
sociales para hacer denuncias.
En la Indaba Minera participaron
ministros de Minería, gerentes de mineras y otros representantes de la
industria para conectarse y lograr acuerdos. Durante el encuentro, Sudáfrica y
Japón, por ejemplo, suscribieron un tratado para impulsar la colaboración en la
cadena de valor.
“Esta Indaba reafirmó el estatus
de Sudáfrica como destino preferido de las inversiones”, indicó el ministro de
Minería, Mosebenzi Zwane, en una declaración al final del encuentro.
“Como gobierno, nos reconforta
esto y nos comprometemos de nuevo a garantizar la necesaria seguridad de las
políticas y la normativa para atraer aún más inversiones a nuestro país”,
añadió.
En su discurso de inauguración de
la reunión, Zwane también anunció que el borrador de la nueva Carta Minera, el
documento que fija el funcionamiento del sector, se publicaría en marzo.
Pero la AMI surgió como una
reacción de la comunidad por la toma de decisiones sin consultas previas con
los afectados.
“Van a encontrar a esta masa de
gente apiñada”, aseguró Mandla Hadebe, uno de los organizaciones del encuentro
alternativo, refiriéndose a los objetivos de la protesta en su primer año de
realizado, donde solo había 40 delegados participantes.
Una delegada de Swazilandia a la
Indaba Minera Alternativa canta canciones de protesta. Crédito: Mark
Olalde/IPS.
Pero en sus ocho años de
historia, AMI creció hasta los actuales 450 representantes de 43 países. Los
delegados llegaron desde distintas partes de África, desde Egipto, pasando por
República Democrática del Congo, hasta Malawi, además de otros lugares del
mundo tan distintos como Camboya, Bolivia y Australia, para compartir sus
historias.
“Esto no hace más que mostrar que
la lucha es la misma y que estamos decididos a unirnos por un fin común”,
comentó Hadebe, en relación al crecimiento del encuentro. “Queremos
transparencia, queremos que asuman su responsabilidad y, lo más importante,
queremos que participen las personas perjudicadas por la minería”, precisó.
Numerosos paneles ofrecieron a
los activistas plataformas para compartir sus historias y métodos de
resistencia. Las salas de conferencias contaban con traductores de inglés,
francés y portugués, una necesidad, además de un nodo tácito para los efectos
siempre presentes del mismo colonialismo que trajo a la minería.
“Al principio escuchamos
promesas”, relató una activista peruana. “Ya pasaron 30 años y ahora llamo a
esta segunda parte del proceso ‘las mentiras’”, añadió.
“Tratamos de construir una masa
crítica que esté lo suficientemente enojada como para hacer frente a la minería
irresponsable”, explicó un delegado de Kenia.
Hubo paneles específicos sobre
los desafíos que presenta la industria extractiva en África. Por ejemplo, se
mencionó la necesidad de abandonar los impuestos indirectos por otros directos
a las empresas mineras.
El presentador, un integrante de
la Red de Justicia Fiscal – África, explicó que el aumento de las auditorías
del gobierno llevó a un crecimiento de los ingresos fiscales desde 2009, un
éxito inusitado, opinó.
Otro panel se concentró en la
inminente pérdida de empleos por la generalización de la mecanización, y otro
más trató la necesidad de que los gobiernos logren mejores acuerdos con las
corporaciones internacionales.
Otras actividades permitieron
profundizar el conocimiento sobre asuntos como la corrupción relacionada con la
extracción minera en tierras comunales.
En la proyección de un filme
documental sobre el activista sudafricano Mbhekiseni Mavuso, los delegados de
otros países como Sierra Leona compararon y contrastaron sus propias
experiencias de reubicación forzada.
“Nos ven como personas que no
contamos. Nos convertimos en ‘víctimas del desarrollo’, lo que también nos
convierte en víctimas de la democracia. Estamos en lucha, levantémonos y
luchemos”, arengó Mavuso.
Algunas veces, los delegados
agarraron el micrófono y lamentaron que sobren las palabras y falten las
acciones concretas.
La mayor parte del AMI se
concentró en el documento Visión de la Minería para África, elaborado por la
Unión Africana (UA). Su objetivo es lograr que los beneficios de la minería
lleguen a todos los africanos, pero el texto se concentra en cuestiones
generales de política sin tratar directamente el problema de las comunidades
afectadas por extracción.
Los tres días que duró la
conferencia no alcanzaron para profundizar en cada uno de los asuntos que
afectan a los países representados, por lo que los delegados promovieran la
idea de tener encuentros nacionales. Así, el año pasado, Madagascar, Angola,
Swazilandia y otros más organizaron sus propias indabas alternativas.
Una semana antes de la AMI, se
realizó en Sudáfrica la primera conferencia nacional en Johannesburgo. Y a
pesar de la frustración y del enfado de muchos delegados, la marcha hacia la
Indaba Minera ofreció una provisoria sensación de victoria.
Tras obtener algo de
reconocimiento de los representantes de la industria, los participantes en la
AMI bailaron y se tomaron selfis fuera del centro de conferencias, lejos de los
municipios y de las aldeas rurales vecinas a los sitios de extracción.
Los delegados abandonaron el
encuentro en autobuses que se sacudían con su zapateo y sus cánticos. Algunos,
incluso, se asomaron a las ventanas para vociferar las últimas consignas en
nombre de las comunidades afectadas por la minería.
Las investigaciones sobre minería
de Mark Olalde cuentan con apoyo económico del Centro Pulitzer para la
Cobertura de Crisis, del Fondo para el Periodismo Ambiental y del Fondo para el
Periodismo de Investigación.
Traducido
por Verónica Firme




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