lunes, 20 de noviembre de 2017

En el día universal de la Infancia, excelentes noticias para la Región



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Por María Caridad Araujo.

Cada año se celebra el Día Universal del Niño el 20 de noviembre. Considerando las brechas en el desarrollo que persisten entre los niños de hogares más y menos pobres en la región, nos preguntamos: ¿podemos realmente celebrar este día? Resulta que en nuestros países acaban de darnos una buena razón para hacerlo.


Los representantes de los gobiernos, la sociedad civil, los bancos de desarrollo y la academia acaban de alcanzar un hito importante para la región: la Declaración de Bogotá. Esta Declaración recoge un conjunto de acuerdos entre los estados de la región sobre cómo impulsar el desarrollo infantil. Además, estos acuerdos cuentan con el apoyo de una red de organizaciones académicas, de la sociedad civil y la banca de desarrollo que se comprometen a acompañar el proceso de llevarlos a la práctica.

La reunión de Bogotá, convocada por el presidente Juan Manuel Santos, contó con la asistencia de representantes de gobiernos de doce países, así como con varias decenas de organizaciones sociales de la sociedad civil, academia y otras, y con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). El logro de estos acuerdos representa la culminación de un proceso de dos años, liderado por El Diálogo Interamericano y en el cual el BID ha participado activamente. Este proceso ha permitido reunir a voces importantes en materia de primera infancia de la región para discutir aspectos técnicos e identificar acciones prioritarias en diferentes ámbitos de este tema.

Los cuatro pilares que llevaron a la Declaración son los siguientes:

Evaluación y monitoreo del desarrollo infantil:

Se acordó construir sistemas nacionales de medición del desarrollo que informen, de manera periódica, sobre la evolución de los niveles del desarrollo infantil a lo largo del tiempo y permitan hacer comparaciones entre sub-grupos de población de un mismo país, así como entre países. Estas evaluaciones deberán tener representatividad nacional e incorporar las distintas áreas del desarrollo: la cognitiva, socioemocional, del lenguaje y motriz. Esta información es esencial para informar la política de primera infancia y movilizar el apoyo político y presupuestario de forma sostenible hacia este sector.

Calidad de los servicios de desarrollo infantil:

Los países reconocieron que los esfuerzos por ampliar la cobertura de la oferta de servicios de desarrollo infantil – programas de apoyo a las familias y apoyo a la crianza, jardines infantiles, prescolar y servicios del sistema de salud – no es suficiente. Se advirtió que es indispensable fortalecer la calidad de estos servicios pues la evidencia disponible en la región, de países y contextos diversos, sugiere que ésta es de bajos niveles. También se identificó que, en un contexto desigual como el latinoamericano, reconociendo el derecho de todos los niños a un desarrollo pleno, y dada la existencia de recursos limitados que no permiten la provisión pública de servicios gratuitos universales, la prioridad de los programas financiados con recursos públicos debe ser garantizar la calidad en los servicios para los niños y las familias más vulnerables. La Declaración de Bogotá recoge un conjunto de acciones específicas que son necesarias para asegurar los servicios de desarrollo infantil de calidad.

Gobernanza e institucionalidad del desarrollo infantil:

Se reconocieron los desafíos de articulación y coordinación que presenta, por su naturaleza, este sector. La coordinación puede ser compleja, pero, en el caso de la primera infancia, la ventana de oportunidad para intervenir es tan estrecha, que es indispensable que la coordinación ocurra de manera oportuna, poniendo en el centro de la ecuación a los niños, las familias y sus necesidades y rompiendo la lógica tradicional de operación de los diferentes sectores y proveedores involucrados. La Declaración de Bogotá reconoce que las políticas a favor de la primera infancia son políticas de estado y por tanto los compromisos financieros y técnicos deben mantenerse en el tiempo, aun cuando cambien las autoridades de los gobiernos.

Apoyo a la capacidad de alianza y movilización:

Los compromisos mencionados cuentan con el apoyo de un conjunto de actores clave de la sociedad que comparten una preocupación por asegurar inversiones sostenidas en la primera infancia. Estos actores se comprometen a organizarse para incidir a lo largo del ciclo de políticas públicas: (a) informando y generando adhesión al tema entre los ciudadanos; (b) posicionando a la primera infancia en la agenda de política pública, (c) apoyando los esfuerzos por fortalecer la institucionalidad del sector, (d) observando y aportando al seguimiento de la implementación de políticas y programas, y (e) sistematizando la evidencia sobre mejores prácticas.

La Agenda de Bogotá es ambiciosa, pero cuenta con un grupo entusiasta y diverso para llevarla a la práctica de maneras creativas, concretas y efectivas. Como dijo Marcelo Cabrol, Gerente del Sector Social del BID durante el Foro, “si el primer mandato es pensar en la sostenibilidad a largo plazo de la agenda de primera infancia, el segundo es pensar en ideas innovadoras para llevarla a escala”. ¿Cómo te vas a sumar tú a estos esfuerzos?

¿Qué ideas innovadoras conoces o quisieras implementar? ¿Crees que es posible impulsar el desarrollo infantil con esta Declaración? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

María Caridad Araujo es Especialista Principal de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.


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