Antonio Sueyo Irangua. Imagen:
captura de pantalla.
El libro Soy Sontone.
Memorias de una vida en aislamiento da a conocer las condiciones de vida
que tuvo Antonio Sueyo cuando estaba alejado del resto de la sociedad. También
narra su experiencia al iniciar un contacto con los dominicos.
Por Meylinn Castro
Servindi, 20 de mayo, 2017.-
Antonio Sueyo Irangua, llamado “Sontone” por sus padres, pertenece al pueblo
indígena Harakbut. Durante su infancia y adolescencia vivió alejado del resto
de la sociedad, habitando en los bosques de la Amazonía.
Han pasado más de 50 años de este
episodio de su vida. Ahora lleva consigo un marcapaso bicameral y la esperanza
de que la diversidad cultural de su pueblo sea reconocida. Es por esta razón
que su hijo, Héctor Sueyo Yumbuyo, plasmó sus vivencias en el libro Soy Sontone. Memorias de una vida en
aislamiento.
Lograr la publicación sobre el
testimonio de Antonio no fue fácil. Luego de 10 años de elaboración del
contenido, diferentes oenegés lo rechazaron. ¿La razón? No contar con una
“validez científica”.
“Ah… Testimonio de tu papá.
Bueno, tienes que validarlo con un científico social de una universidad
prestigiosa”. “Tu papá tiene que citar a un antropólogo reconocido”. Estas eran
las expresiones de las instituciones que desestimaron el trabajo de Héctor y su
padre.
A pesar de las dificultades,
Héctor no desfalleció. Continuó buscando apoyo y lo encontró. El Ministerio de
Cultura y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID) permitieron que el libro se presente durante la semana de los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto
Inicial (PIACI).
“Mi papá es el protagonista
principal del libro. Es quien narra toda su vida desde que sus padres lo
trajeron al mundo. Habla sobre su nacimiento, niñez, adolescencia, juventud y
su contacto inicial con los dominicos en los 1940 y 1950”, aseveró Héctor,
quien ahora encabeza la Dirección Descentralizada de Cultura de Madre de Dios.
Para el antropólogo Luis Felipe
Torres, la obra es una oportunidad para conocer y entender la situación de los
pueblos indígenas aislados. Asimismo, señaló que la protección de su población
es responsabilidad de todos.
“El libro también nos da la
oportunidad de adentrarnos en la intimidad de la familia de Antonio. Nos da a
entender que los indígenas aislados no están afuera de la historia. Esto significa
una gran responsabilidad en el cuidado de sus territorios (…) La vida de los
aislados depende de nosotros”, manifestó.
Soy
Sontone. Memorias de una vida en aislamiento narra las
experiencias de Antonio en primera persona. Está compuesto por tres capítulos.
Los dos primeros abordan la vida en aislamiento que tuvo. La sección final
cuenta el contacto inicial con los dominicos.
Sobre
el pueblo Harakbut
Según la base de datos
de Pueblos Indígenas u Originarios del Ministerio de Cultura, los harakbut
habitaban principalmente en los departamentos de Madre de Dios y Cusco. Se ha
logrado identificar 18 subgrupos de esta población. Los más conocidos son los
wachipaeri.
De acuerdo al fallecido
antropólogo británico Andrew Gray, más del 90 por ciento de la población habría
muerto durante la época de la fiebre
del caucho. Actualmente, el pueblo Harakbut vive entre los ríos de Madre de
Dios e Inambari. Se estima que está conformado por 4, 215 personas.
PIACI
Los Pueblos Indígenas en
Aislamiento y Contacto Inicial, conocidos por sus siglas PIACI, son aquellos
pueblos indígenas que no desarrollan relaciones sociales o han comenzado un
acercamiento con los demás integrantes de la sociedad.
De acuerdo al Ministerio de
Cultura, en nuestro país existen, aproximadamente, 5 mil pobladores en estas
condiciones. Hasta el momento se han identificado 12 pueblos indígenas.
El Estado reconoce de manera
oficial a nueve pueblos indígenas en situación de aislamiento y tres en
contacto inicial. Dentro de los primeros mencionados, existen tres pueblos que
aún no se sabe cuál es su procedencia ética. Esto según el Decreto Supremo N° 001- 2014- MC.
Pueblos indígenas en aislamiento
identificados. Elaboración propia. Información: Ministerio de Cultura.
¿Por
qué los PIACI son vulnerables?
Al depender de los recursos
ofrecidos por los bosques, los PIACI se encuentran en una situación de
vulnerabilidad. A esto se suma su desconocimiento de las normativas que
garantizan la protección de sus territorios y el derecho a decidir sobre su
futuro.
Según la antropóloga Beatriz Huertas, las principales amenazas que
sufren los PIACI son de carácter inmunológico, demográfico, social, cultural,
económico, organizativo y político. La extracción forestal, la minería, las
invasiones, los contactos forzados y proyectos viales son otros peligros para
esta población.
“Los pueblos en aislamiento y
contacto inicial carecen de defensas inmunológicas para combatir enfermedades
infecciosas externas y, por lo tanto, están expuestos a las consecuencias de
estas (…) Históricamente, las enfermedades han causado numerosas pérdidas de
miembros de estas poblaciones”, apunta la antropóloga.
Reservas
a favor de los PIACI
Teniendo en cuenta la
vulnerabilidad de los PIACI, el Estado estableció cinco reservas indígenas y
territoriales. Esto con la finalidad de proteger sus territorios y garantizar
la condición de seguridad de sus vidas.
El control territorial de las reservas
se realiza a través de 14 puestos de control y vigilancia a cargo de 33 agentes
de protección del Ministerio de Cultura con el apoyo de las organizaciones
indígenas a nivel regional.
En el caso de Ucayali, se cuenta
con la activa participación de la Organización Regional Aidesep de Ucayali (ORAU) y en
Madre de Dios con la Federación
Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD).
Mapa de Red de Puestos de Control
y Vigilancia. Fuente: Ministerio de Cultura.



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