Anis Chowdhury, exprofesor de economía de la
Universidad de Western Sydney, ocupó altos cargos en la ONU entre 2008 y 2015.
Jomo Kwame Sundaram, exprofesor de economía y subsecretario general de la ONU
para el Desarrollo Económico, recibió el premio Wassily Leontief para el Avance
de las Fronteras del Pensamiento Económico en 2007.
Por Anis Chowdhury y
Por Anis Chowdhury y
El Foro Económico Mundial
calificó la grave desigualdad de ingresos como el mayor riesgo que enfrenta el
mundo. Crédito: IPS
SIDNEY
y KUALA LUMPUR, 19 may 2017 (IPS) - La desigualdad en los ingresos y
la riqueza aumentó en las últimas décadas, pero el reconocimiento del papel que
desempeñan la liberalización económica y la globalización en esa brecha nunca
ha sido tan generalizado. Los guardianes del capitalismo global están nerviosos,
pero poco hicieron para controlar o revertir la situación.
La
creciente desigualdad alarma a la élite mundial
El Foro Económico Mundial (FEM)
calificó la grave desigualdad de ingresos como el mayor riesgo que enfrenta el
mundo.
“Tenemos una disparidad demasiado
grande en el mundo. Necesitamos más inclusión… Si seguimos teniendo un
crecimiento no inclusivo y continuamos con la situación de desempleo, en
particular del desempleo juvenil, nuestra sociedad global no será sostenible”,
advirtió el fundador del FEM, Klaus Schwab.
A pesar del estancamiento que
sufrió la economía del planeta durante casi una década, el número de
milmillonarios aumentó a 2.199, algo sin precedentes.
Christine Lagarde, directora
gerente del Fondo Monetario
Internacional, declaró ante líderes políticos y empresariales del FEM que
“en demasiados países los beneficios del crecimiento los disfrutan muy pocas
personas. Esa no es una receta para la estabilidad y la sostenibilidad”.
Del mismo modo, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, advirtió
que de no abordarse la desigualdad se corre el riesgo de disturbios sociales.
“Va a estallar en gran medida debido a estas desigualdades”, afirmó.
También la influyente revista Foreign Affairs, del no
gubernamental Consejo de Relaciones
Exteriores, con sede en Estados Unidos, realizó una advertencia similar.
“La desigualdad está creciendo en
casi todo el mundo capitalista posindustrial… De no abordarse, la creciente
desigualdad y la inseguridad económica pueden erosionar el orden social y
generar una reacción popular contra el sistema capitalista en general”, apuntó.
¿Mucho
ruido y pocas nueces?
Cada vez más, una pequeña élite
absorbe los principales beneficios del crecimiento económico. A pesar del
estancamiento económico que sufrió el planeta durante casi una década, el
número de milmillonarios aumentó a 2.199, algo sin precedentes. El uno por ciento
más rico de la población mundial posee ahora tanta riqueza como el resto de los
habitantes. Las ocho personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la
mitad más pobre.
En India, el número de
milmillonarios se multiplicó al menos 10 veces en la última década. El país
asiático tiene ahora 111 milmillonarios, el tercero en el mundo. Asimismo, más
de 425 millones de personas indigentes también viven en el territorio indio, o
un tercio de los pobres del planeta y más de un tercio de la población del
país.
África tuvo un auge económico
durante una década hasta 2014, pero la mayoría de sus habitantes sigue luchando
a diario para obtener alimentos, agua potable y atención médica. Mientras
tanto, el número de personas que viven en la extrema pobreza, según el Banco
Mundial, creció de 280 millones en 1990 a 330 millones en la actualidad.
En Europa, los pobres soportaron
el peso de las políticas de austeridad, mientras que los rescates bancarios
beneficiaron principalmente a las personas acaudaladas. Aproximadamente 122,3
millones de personas, o sea 24,4 por ciento de la población de la Unión
Europea, corre el riesgo de caer en la pobreza.
Entre 2009 y 2013, el número de
europeos sin dinero suficiente para calefaccionar sus viviendas o pagar gastos
imprevistos aumentó 7,5 millones hasta 50 millones de personas, mientras que el
continente alberga a 342 milmillonarios.
En Estados Unidos, la proporción
de ingresos del uno por ciento más rico de la población está en su nivel más
alto desde la víspera de la Gran Depresión, hace casi nueve décadas. El 0,01
por ciento más adinerado, o 14.000 familias estadounidenses, poseen 22,2 por
ciento de la riqueza del país, mientras que el 90 por ciento más pobre, o más
de 133 millones de familias, posee apenas cuatro por ciento de la misma.
Esta concentración sin
precedentes de la riqueza y la correspondiente privación del resto de la
población generaron reacciones negativas, que posiblemente contribuyeron a la
victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, al
referéndum del Brexit en Gran Bretaña, a la fuerza de la ultraderecha de Marine
Le Pen en Francia y de la Alternativa para Alemania y al ascenso de la derecha
de Hindutva en India.
China
“comunista” y la desigualdad
Mientras tanto, China creció
rápidamente pero la desigualdad también aumentó considerablemente. El país de
gobierno comunista exporta bienes de consumo baratos al mundo, controlando la
inflación y mejorando el nivel de vida de muchos.
Parte de su enorme superávit
comercial – debido a los salarios relativamente bajos, aunque recientemente en
aumento – fue reciclado en los mercados financieros, principalmente de Estados
Unidos, lo que ayudó a expandir el crédito a tasas de interés bajas en China.
Así, los productos de consumo y
el crédito baratos permitieron a la clase media de Occidente, en franca
reducción, mitigar la presión a la baja sobre sus niveles de vida, a pesar del
estancamiento o la caída de los salarios reales y el aumento de la deuda
personal y familiar.
El desarrollo de China impulsado
por las exportaciones y basado en los bajos salarios aumentó considerablemente
la desigualdad de ingresos en el país más poblado del planeta durante más de
tres décadas. Beijing desplazó a Nueva York como la nueva “capital
milmillonaria del mundo”. El país asiático tiene ahora 594 milmillonarios, o 33
más que Estados Unidos.
Desde la década de 1980, la
desigualdad de ingresos en China creció a mayor rapidez que en otros países. El
uno por ciento más rico de los hogares posee un tercio de la riqueza del país,
mientras que el 25 por ciento más pobre posee solamente un uno por ciento.
El coeficiente de Gini de China
subió a 0,49 en 2012 de 0,3 apenas 30 años antes, cuando era uno de los países
más igualitarios. Otra investigación ubicó el coeficiente de Gini del país en
0,61 en 2010, superando por lejos los 0,45 de Estados Unidos.
Traducido
por Álvaro Queiruga

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