domingo, 23 de abril de 2017

Violencia de género en la redes


En una semana, donde la violación de una mujer inconsciente en una discoteca provocó venenosos comentarios en el internet- que destruían la víctima y defendían al victimario-,diversos colectivos han tomado en sus manos la lucha contra la impunidad.

Escribe:


-Así son. Se emborrachan, se quitan el calzón y luego lloran porque las violan.
-La zorra tiene la culpa.

-Bien por el fumón que se comió una palomita.

El asqueroso video, donde un sujeto viola a una mujer inconsciente sobre el sillón de una discoteca, frente a la indolencia burlona de un agente de seguridad y otros mirones, provocó que una avalancha de odio y miseria enlodara las redes sociales.


Los colectivos y buena parte de la sociedad, libre de contaminaciones, reaccionó.

Sin embargo, más allá de los comentarios condenatorios, ocurrió algo sin precedentes: una fanpage agrupó a estos trogloditas y, como quien estampa un comunicado en la puerta de tu casa, colgó capturas de sus perfiles y "opiniones".

El grupo:"Avaladores de violaciones". En apenas un día sobrepasó los mil seguidores.

No se trata de un colectivo formado desde hace meses sino más bien del impulso de tres muchachas indignadas. Las mismas que tengo enfrente en estos momentos.

Están acompañadas. Una por su madre, y las otras dos por sus parejas. Se entiende: alguien que solicita una entrevista repentina, vía inbox, es un acosador potencial.

Las tres, cuya identidad prefieren reservar, se conocieron hace unas horas antes de pisar el diario.

El fanpage no lleva ni dos días de creado desde el miércoles en la mañana.

Sea como fuere, su efecto ha sido por demás potente: tres avaladores al ver expuesta su indigencia moral les escribieron con docilidad para pedir, por favor, que eliminaran los pantallazos.

Luego de varios minutos, llegaron a un acuerdo: ellas borrarían la publicación, siempre y cuando ellos también borraran sus comentarios.

Así lo hicieron.

“En las redes sociales se debe pensar primero antes de vomitar odio. No pretendemos crear más violencia. No queremos que los linchen pero sí que reflexionen”, explica una de ellas.

"Nunca había tenido las agallas para hacer esto. Pero es la intención de mucha gente. En una violación hay un único responsable y es el violador", añade otra, enérgica.

Las tres tienen sus cuentas de Facebook bloqueadas temporalmente. En menos de 48 horas, las han reportado por alentar el odio. Sí, leyó bien. A ellas.

"Siempre hay gente que te quiere hacer vivir con miedo. Pero nada nos detendrá", asegura la fundadora. 

Sanciones urgentes

La quincena de marzo será recordada como la primera condena de odio.

El Juzgado de Instrucción número 8 de Cerdanyola del Vallés condenó a ocho meses de prisión y una sanción económica de 720 euros a un usuario de Twitter, quien bajo el perfil de @Carkiskonami publicó sobre la tragedia de Germanwings (150 personas fallecieron, 50 de ellos españoles, al estrellarse un avión en los alpes franceses): "Poca mierda veo en Twitter para haberse estrellado un avión lleno de catalanes".

El mensaje fue publicado el 24 de marzo de 2015. La Fiscalía abrió una investigación y halló que se trataba de una práctica habitual: "¿Mandela? Un negro que no sale en 'Callejeros viajeros' ni es negro ni es ná" o "Que una mujer barbuda gane Eurovisión os parece escandaloso pero que otra gobierne España no tanto".

El delito: provocación al odio, violencia y discriminación. En este caso, contra los catalanes.

En esta semana, contra la mujer abusada. Solo debería tratarse de un cambio de víctima. Debería.

En estos días, el abogado Erick Iriarte, especialista en temas informáticos, deslizó en otros medios la posibilidad de que la violencia de género merezca sanción al aplicársele el artículo 323 del Código Penal, que castiga la discriminación hasta con tres años de pena privativa de la libertad.

Le correspondería, entonces, a la División de Investigaciones de Delitos de Alta Tecnología de la Policía (Divindat) hacer su parte, y ubicar a los incitadores del odio con el mismo ahínco, como hicieron hace una semana con un agitador virtual de saqueos en Trujillo.

En menos de un mes, la Divindat creará un departamento encargado exclusivamente del patrullaje virtual. No obstante, nada asegura que se encargarán de rastrear los comentarios de odio.
Para María Ysabel Cedano, directora de la organización para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Demus), es preciso alentar un debate público al respecto.

"De ninguna manera es libertad de opinión. Comentarios que incitan, justifican, promocionan y refuerzan mandatos de género deberían ser encuadrados en delitos de discriminación. Se debe estudiar si se requiere una legislación específica, porque no todo se resolverá con la criminalización".

Solo entre enero y febrero de 2017 se han registrado 1.154 casos de violación sexual en los Centros de Emergencia Mujer del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Con esas estadísticas no sorprende que el Perú sea el segundo país de Latinoamérica, por detrás de Bolivia, con mayor índice de víctimas de violencia sexual (28,35%).

Cedano, sin embargo, se mantiene cautelosa. Los indicadores también podrían revelar que cada vez más mujeres se atreven a denunciar, teniendo en cuenta la marcha Ni una menos de agosto de 2016.

"Hacen faltas estudios más profundos. El plan operativo contra la violencia de género no se está cumpliendo. Las marchas siempre serán necesarias, pero el Estado es el principal actor. Y las políticas no solo pasan por penas para nuevos delitos sino por medidas de prevención".

Ocho meses sin ella

Mientras el Ministerio del Interior, y los medios de comunicación rastrean al violador del video, un puñado de chicas dedican sus esfuerzos a un caso que urge la misma atención mediática.

En una semana exacta, Solsiret Rodríguez Aybar (23), activista de Ni una menos, voluntaria de Flora Tristán, madre de dos niños, cumplirá ocho meses desaparecida. ¡Ocho meses!

Nueve chicas y un par de chicos se han reunido este jueves por la noche, en la Plaza Francia, para despertar a las autoridades de una vez.

Los principales sospechosos: la familia de su pareja, Brian Villanueva, con quien convivía. Los comentarios coinciden: negligencia y machismo en los diversos estamentos de justicia.

Por ello, además de organizar un plantón, la próxima semana frente a la Dirincri del Callao, elaborarán dos videos para explotar en redes.
"No nos vamos a rendir. Hallaremos justicia para quien haya atentado contra Solsiret", promete la artista Lici Ramírez.

Para Ramírez las exigencias van más allá del activismo. Planea constituir una red de mujeres creadoras para combatir la violencia desde el arte. "No todo puede quedar en marchas. Debe haber un trabajo articulado y constante".

Como el de concientizar a los "avaladores". El viernes, tres días después de creado, el grupo fue bloqueado. Un ejército misógino lo reportó, y Facebook actuó sin ningún análisis exhaustivo.

El mismo viernes las tres chicas crearon "No más incitaciones de odio", fanpage con el mismo objetivo a largo plazo. Y, claro, con los mismos pantallazos.

"Nos amenazaron, pero no nos callarán. No es humano celebrar el odio".
 

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