En una semana, donde la violación
de una mujer inconsciente en una discoteca provocó venenosos
comentarios en el internet- que destruían la víctima y defendían al
victimario-,diversos colectivos han tomado en sus manos la lucha contra la
impunidad.
Escribe:
-Así son. Se emborrachan, se
quitan el calzón y luego lloran porque las violan.
-La zorra tiene la culpa.
-Bien por el fumón que se comió
una palomita.
El asqueroso video, donde un
sujeto viola a una mujer inconsciente sobre el sillón de una discoteca, frente
a la indolencia burlona de un agente de seguridad y otros mirones, provocó que
una avalancha de odio y miseria enlodara las redes sociales.
Los colectivos y buena parte de
la sociedad, libre de contaminaciones, reaccionó.
Sin embargo, más allá de los
comentarios condenatorios, ocurrió algo sin precedentes: una fanpage agrupó a estos trogloditas y,
como quien estampa un comunicado en la puerta de tu casa, colgó capturas de sus
perfiles y "opiniones".
El grupo:"Avaladores de
violaciones". En apenas un día
sobrepasó los mil seguidores.
No se trata de un colectivo
formado desde hace meses sino más bien del impulso de tres muchachas
indignadas. Las mismas que tengo enfrente en estos momentos.
Están acompañadas. Una por su
madre, y las otras dos por sus parejas. Se entiende: alguien que solicita una
entrevista repentina, vía inbox, es un acosador potencial.
Las tres, cuya identidad
prefieren reservar, se conocieron hace unas horas antes de pisar el diario.
El fanpage no lleva ni dos días
de creado desde el miércoles en la mañana.
Sea como fuere, su efecto ha sido
por demás potente: tres avaladores al ver expuesta su indigencia moral les
escribieron con docilidad para pedir, por favor, que eliminaran los
pantallazos.
Luego de varios minutos, llegaron
a un acuerdo: ellas borrarían la publicación, siempre y cuando ellos también
borraran sus comentarios.
Así lo hicieron.
“En las redes sociales se debe
pensar primero antes de vomitar odio. No pretendemos crear más violencia. No queremos que los linchen pero sí que
reflexionen”, explica una de ellas.
"Nunca había tenido las
agallas para hacer esto. Pero es la intención de mucha gente. En una violación
hay un único responsable y es el violador", añade otra, enérgica.
Las tres tienen sus cuentas de Facebook bloqueadas temporalmente. En menos de 48
horas, las han reportado por alentar el odio. Sí, leyó bien. A ellas.
"Siempre hay gente que te
quiere hacer vivir con miedo. Pero nada nos detendrá", asegura la
fundadora.
Sanciones
urgentes
La quincena de marzo será
recordada como la primera condena de odio.
El Juzgado de Instrucción número
8 de Cerdanyola del Vallés condenó
a ocho meses de prisión y una sanción económica de 720 euros a un
usuario de Twitter, quien bajo el perfil de @Carkiskonami publicó
sobre la tragedia de Germanwings (150 personas fallecieron, 50 de ellos
españoles, al estrellarse un avión en los alpes franceses): "Poca mierda
veo en Twitter para haberse estrellado un avión lleno de catalanes".
El mensaje fue publicado el 24 de
marzo de 2015. La Fiscalía abrió
una investigación y halló que se trataba de una práctica habitual:
"¿Mandela? Un negro que no sale en 'Callejeros viajeros' ni es negro ni es
ná" o "Que una mujer barbuda gane Eurovisión os parece escandaloso pero
que otra gobierne España no tanto".
El delito: provocación al odio,
violencia y discriminación. En este caso, contra los catalanes.
En esta semana, contra la mujer
abusada. Solo debería tratarse de un cambio de víctima. Debería.
En estos días, el abogado Erick
Iriarte, especialista en temas informáticos, deslizó en otros medios la
posibilidad de que la violencia de género merezca sanción al aplicársele el
artículo 323 del Código Penal, que castiga la discriminación hasta con tres años de pena privativa de la
libertad.
Le correspondería, entonces, a la
División de Investigaciones de Delitos de Alta Tecnología de la Policía
(Divindat) hacer su parte, y ubicar a los incitadores del odio con el mismo
ahínco, como hicieron hace una
semana con un agitador virtual de saqueos en Trujillo.
En menos de un mes, la Divindat
creará un departamento encargado exclusivamente del patrullaje virtual. No
obstante, nada asegura que se encargarán de rastrear los comentarios de odio.
Para María Ysabel Cedano,
directora de la organización para la Defensa de los Derechos de la Mujer
(Demus), es preciso alentar un debate público al respecto.
"De ninguna manera es
libertad de opinión. Comentarios que incitan, justifican, promocionan y
refuerzan mandatos de género deberían ser encuadrados en delitos de
discriminación. Se debe estudiar si se requiere una legislación específica,
porque no todo se resolverá con la criminalización".
Solo entre enero y febrero de
2017 se han registrado 1.154 casos
de violación sexual en los Centros de Emergencia Mujer del Ministerio
de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.
Con esas estadísticas no
sorprende que el Perú sea el segundo país de Latinoamérica, por detrás de
Bolivia, con mayor índice de víctimas de violencia sexual (28,35%).
Cedano, sin embargo, se mantiene
cautelosa. Los indicadores también podrían revelar que cada vez más mujeres se
atreven a denunciar, teniendo en cuenta la marcha Ni una menos de agosto de
2016.
"Hacen faltas estudios más
profundos. El plan operativo contra la violencia de género no se está
cumpliendo. Las marchas siempre serán necesarias, pero el Estado es el
principal actor. Y las políticas no solo pasan por penas para nuevos delitos
sino por medidas de prevención".
Ocho
meses sin ella
Mientras el Ministerio del
Interior, y los medios de comunicación rastrean al violador del video, un
puñado de chicas dedican sus esfuerzos a un caso que urge la misma atención
mediática.
En una semana exacta, Solsiret
Rodríguez Aybar (23), activista de Ni una menos, voluntaria de Flora Tristán,
madre de dos niños, cumplirá ocho
meses desaparecida. ¡Ocho meses!
Nueve chicas y un par de chicos
se han reunido este jueves por la noche, en la Plaza Francia, para despertar a
las autoridades de una vez.
Los principales sospechosos: la
familia de su pareja, Brian Villanueva, con quien convivía. Los comentarios
coinciden: negligencia y machismo en los diversos estamentos de justicia.
Por ello, además de organizar un
plantón, la próxima semana frente a la Dirincri del Callao, elaborarán dos
videos para explotar en redes.
"No nos vamos a rendir.
Hallaremos justicia para quien haya atentado contra Solsiret", promete la
artista Lici Ramírez.
Para Ramírez las exigencias van
más allá del activismo. Planea constituir una red de mujeres creadoras para combatir la violencia desde el arte.
"No todo puede quedar en marchas. Debe haber un trabajo articulado y
constante".
Como el de concientizar a los
"avaladores". El viernes, tres días después de creado, el grupo fue
bloqueado. Un ejército misógino lo reportó, y Facebook actuó sin ningún
análisis exhaustivo.
El mismo viernes las tres chicas
crearon "No más incitaciones de odio", fanpage con el mismo objetivo
a largo plazo. Y, claro, con los mismos pantallazos.
"Nos amenazaron, pero no nos
callarán. No es humano celebrar el odio".


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