FAO llama a los países de la
región a mejorar la gobernanza de la tenencia de la tierra, la pesca y los
bosques para erradicar el hambre.
En Sudamérica la desigualdad de
la tierra es aún mayor que el promedio regional. @FAO Ruby Lopez
5 de abril de 2017, Santiago de
Chile – Mejorar el reconocimiento de los derechos de tenencia de la tierra
y su distribución es un paso necesario para erradicar el hambre y avanzar hacia
los Objetivos de Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, señaló
hoy la FAO.
La región tiene la distribución
de tierras más desigual de todo el planeta: el coeficiente de Gini –que mide la
desigualdad– aplicado a la distribución de la tierra en la región como un todo
alcanza 0,79, superando ampliamente a Europa (0,57), África (0,56) y Asia
(0,55).
En Sudamérica la desigualdad es
aún mayor que el promedio regional (alcanzando un coeficiente Gini de 0,85),
mientras que en Centroamérica es levemente inferior al promedio, con un
coeficiente de 0,75.
Un informe de OXFAM publicado a fines del año pasado
señala que el uno por ciento de las unidades productivas de América Latina
concentra más de la mitad de las tierras agrícolas.
Según la FAO, mejorar la
gobernanza de la tenencia de la tierra, los bosques y la pesca y enfrentar la
creciente concentración de tierras es un aspecto fundamental para reducir la
pobreza rural y cuidar los recursos naturales.
Este y otros temas, como el
impacto de las reformas agrarias que se han llevado a cabo en la región, serán
debatidos entre el 5 y el 6 de abril, en una reunión
de alto nivel que analizará la situación actual y desafíos de la
gobernanza de tenencia de la tierra, los bosques y la pesca en la región.
Aumenta
la concentración de la tierra
Aurélie Brès, Oficial
de Tenencia de Tierras y de Recursos Naturales de la FAO, advirtió
que la tierra en manos de pequeños propietarios ha sufrido una disminución
importante, situación que afecta especialmente a las mujeres, que sólo poseen
el 8 % de las tierras en Guatemala y el 31 % en Perú, tierras que suelen ser de
menor tamaño y calidad de las que poseen los hombres.
Según la FAO, fruto de una
expansión importante de inversiones en la región a través de pools de siembra,
arriendos anuales de grandes extensiones o compras de terrenos, hoy la
concentración de la tierra alcanza un nivel aún más alto que el que existía
antes de las reformas agrarias que se llevaron a cabo en varios países de la
región.
Se estima que el 23 % de las
tierras de América Latina son manejadas o están en manos de pueblos indígenas.
El reconocimiento de sus derechos ha mejorado en los últimos veinte años,
especialmente en el caso de los bosques de la región, pero aún se deben dar
importantes pasos para mejorar su tenencia de la tierra.
La FAO está apoyando a los países
de la región a implementar las Directrices
Voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la
tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria
(DVGT), aprobadas por los países hace cinco años atrás, un instrumento busca
asegurar la participación de todas las partes involucradas en la gobernanza de
la tenencia.
“Las Directrices permiten
garantizar el acceso equitativo a la tierra, la pesca y los bosques como medio
para erradicar el hambre y la pobreza, respaldar el desarrollo sostenible y
mejorar el medio ambiente”, explicó Aurelie Bres.
La reunión
de alto nivel que se lleva a cabo en la Oficina Regional de la FAO,
busca generar un compromiso conjunto de los países para avanzar en la
implementación de las DVT, y analizará las experiencias positivas que se han
desarrollado en países como Colombia y Guatemala.
Colombia:
tierras para la paz
Más de 50 años de conflicto en
Colombia afectaron profundamente el campo colombiano. Según cifras oficiales
hoy sólo se utilizan 7 de las 22 millones de hectáreas con vocación agrícola
que posee el país.
Según la FAO, reorganizar el
campo, redistribuir la tierra y darle un uso adecuado representa uno de los
grandes retos que enfrenta el país en el proceso de paz que ha iniciado, y las
Directrices Voluntarias son una de las herramientas que Colombia puede emplear
para mejorar el acceso y uso de la tierra.
Según, Felipe Fonseca, director
de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria de Colombia (UPRA), el 82 por
ciento de la tierra productiva del país está en manos del 10 por ciento de los
propietarios. Mientras que el 68 por ciento de los predios tiene menos de 5
hectáreas, sólo un 50 por ciento de las tierras estaban formalizadas.
La FAO y UPRA suscribieron un
acuerdo de cooperación generar el marco conceptual legal e institucional
relativo a la concentración y extranjerización de las tierras productivas de
Colombia. FAO también está apoyando al país a utilizar las DVGT para generar
marcos legales adecuados que fomenten medios de vida dignos en las zonas rurales
y también esquemas de conservación y uso sustentable de los recursos naturales.
“Con la Unidad de Restitución de
Tierras, FAO trabaja junto con el gobierno de Suecia en la caracterización de
las tierras colectivas y en un nuevo ejercicio de restitución de tierras que
beneficiará con más de cien mil hectáreas a diversos grupos étnicos”, explicó
el Representante de la FAO, Rafael Zavala. (ver video
sobre la implementación de las DVGT en Colombia)
Guatemala
utilizó las Directrices para crear su nueva política agraria
En Guatemala, el 92 % de los
pequeños productores ocupan el 22 por ciento de la tierra del país, mientras
que el 2 % de los productores comerciales usan el 57 % de la tierra de
Guatemala. (ver video).
Guatemala fue el primer país de
Latinoamérica en asumir oficialmente y aplicar las Directrices Voluntarias de
la Tenencia de la Tierra (DVGT) con la asistencia de la FAO, para elaborar,
socializar e implementar una nueva política agraria.
La FAO apoyó al gobierno
reformular la política agraria del país de manera inclusiva, con la
participación de múltiples actores de diversos sectores. El diálogo con
distintos sectores recogió múltiples aspectos de las Directrices Voluntarias
que sirvieron para dar forma a la nueva política agraria del país.
Asimismo, FAO ha trabajado con la
sociedad civil para divulgar las Directrices, capacitando a cientos de personas
en su aplicación en sus aspectos de género.
En enero pasado, la FAO y la
Secretaría de Asuntos Agrarios (SAA) suscribieron un acuerdo para
fortalecer su institucionalidad agraria y apoyar la implementación de la
Política Agraria del país en el marco de las DVGT.
“Estas fueron consultadas y
validadas por representantes de instituciones de gobierno, el sector público y
privado, el mundo civil y académico”, explicó Diego Recalde, destacando la
importancia que tienen las DVGT para garantizar el desarrollo rural de
Guatemala.

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