Publicado por Germán Portillo el 20
de Marzo de 2017 a las 14:26.
Hablar de cambio climático y de
soluciones para apaciguar sus efectos es sinónimo de hablar del Acuerdo de
París. Esa Cumbre contra el Cambio Climático celebrada en diciembre de 2015 fue
un nuevo reconocimiento internacional para reconocer la urgencia que tiene el
planeta de reducir y contener el
incremento de la temperatura global por encima de los 1,5 °C.
Este objetivo es ambicioso, sin
embargo, no lo son tanto las acciones y los compromisos por parte de los
países. Según la ONU, la trayectoria de ascenso de temperaturas que tenemos hoy día si todo continua así es de 3,4°C.
Y eso es teniendo en cuenta que todos los países ejecuten al completo las
medidas acordadas en París.
Acciones para reducir las
temperaturas
Por eso, la Conferencia de las
Partes de Cambio Climático (COP22), que en noviembre de 2016 tuvo lugar en
Marrakech, pretendió concretar en acciones efectivas este esperado cambio de
rumbo. En caso de no ser así, el panorama más posible ya fue descrito por el
Banco Mundial como olas de calor sin precedentes, un incremento de ciclones
tropicales, de sequías y hambrunas, y del nivel del mar con la desaparición de
ecosistemas, etc.
Está claro que los objetivos y
las medidas deben de cambiar o ser más estrictas dado que, por ahora, no son
suficientes. Ante el calentamiento global y todos los efectos negativos sobre
los ecosistemas y la vida tal y como la conocemos, las ciudades tienen un papel protagonista. El actual ritmo de
urbanización de las ciudades es insostenible en el tiempo. Es por eso que se
necesita cambiar para poder responder a los retos de nuestro tiempo,
atendiendo asuntos como lo son la desigualdad, el cambio climático y este
crecimiento urbano tan inseguro e insostenible.
Son nuestras actividades
cotidianas y diarias como lo son la movilidad, el transporte de los productos
de consumo y de alimento, la calefacción, la explotación o transporte de
combustibles fósiles, etc. Es todo esto lo que contribuye a las emisiones de
CO2 que acelera el cambio climático. Según los datos de la ONU, la contaminación urbana de las ciudades
contribuye a casi 3,4 millones de muertes prematuras en todo el mundo. Esto
se debe a que la contaminación ambiental aumenta la probabilidad de sufrir
enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Ámsterdam hace los deberes
Es por todo lo anteriormente
nombrado por lo que Ámsterdam ha comenzado a implantar medidas que están
encaminadas hacia una mayor sostenibilidad urbana. Una de sus grandes
aspiraciones en temas de contaminación y cambio climático es que tiene como
objetivo, para el año 2050, ser una ciudad totalmente libre de emisiones de
CO2.
Entre las medidas que está
llevando a cabo para alcanzar esta sostenibilidad se encuentra:
El programa “Aire Limpio 2025”
tiene como objetivo una movilidad
sostenible que elimine las emisiones de CO2 vinculadas al transporte, tanto
público como en especial el privado. También se prevé una sustitución
progresiva de los autobuses de motor diésel por modelos de cero emisiones y
aumentar la cantidad de vehículos eléctricos. También se fomentará un apoyo a
la sustitución particular de los vehículos eléctricos con planes de apoyo a
particulares y restricciones para los vehículos de gasolina y diésel. Los
vehículos más contaminantes verán su acceso restringido a diversas zonas de
manera progresiva tal y como lo está haciendo Madrid con el
plan de Manuela Carmena.
Se promoverá la energía limpia y
sostenible con una transición desde el uso del carbón y el gas natural hacia el
uso de las renovables. Así, en 2050 se
pretende haber eliminado en toda la ciudad el uso de gas natural para
convertirla en zona libre de emisiones de CO2. En los próximos cuatro años
se espera que unos 100.000 hogares puedan incorporarse a una nueva red
alimentada con energía limpia, que será obtenida mediante la quema de basuras,
el uso de la energía restante de la industria, la geotermia, el gas verde
(aquel que liberan sustancias orgánicas como el estiércol o restos de plantas),
o el uso de paneles solares.
Planes de concienciación y
educación ambiental. Esto es de vital importancia de cara a mejorar la calidad
del aire urbano. Se ha desarrollado un proyecto llamado TreeWifi en el que se intenta
motivar a los vecinos a mantener el aire limpio de las calles a cambio de
internet gratis. TreeWifi está colocando casas para pájaros en los árboles de
la ciudad con un sensor para medir la calidad del aire y un router WiFi con
conexión a Internet. Así, mientras los niveles de contaminación y de calidad
general del aire se mantengan dentro de los límites recomendados, el tejado de
la casa para pájaros se iluminará en verde y los vecinos dispondrán de WiFi
gratis. En caso contrario, el tejado de la casa se iluminará en rojo y el
router cortará la conexión a Internet.
Como podéis ver Ámsterdam está
haciendo bien los deberes y el resto de las ciudades del mundo también debería
de hacerlo.
Graduado en Ciencias Ambientales
por Universidad de Málaga. Dedicado a la educación ambiental. Mi objetivo es
dar a conocer toda la información de... Ver perfil ›




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