Comadronas participan en un
ejercicio en Santiago, Guatemala. SAMANTHA FIEN-HELFMAN BANCO MUNDIAL
Digamos que luego del
obstetra, la partera cumple uno de los roles más importantes durante el
embarazo y la concepción. Es una suerte de madre, hermana o amiga, pero con
inmensos conocimientos y sabiduría sobre el desarrollo del bebé en la panza,
además de un apoyo emocional fuerte durante el parto y el puerperio.
En las zonas más
remotas de Guatemala, a estas parteras también se les llama comadronas, y su
vestimenta tradicional nos hace pensar que son más bien “hadas madrinas”. Ellas
son actrices esenciales para la buena salud materna y prenatal, especialmente
allí donde los centros de salud escasean y los médicos no abundan.
Ellas intentan tapar
los agujeros de una realidad alarmante. El país tiene la mayor tasa de
mortalidad materna de Latinoamérica, 115 fallecimientos por cada 100.000
nacimientos, mientras que el promedio regional es de 87. Esto se debe a niveles
extremadamente bajos de atención prenatal y altas tasas de partos informales,
en especial en las áreas rurales.
Pero no solo es una
cuestión de distancia.
Alrededor de tres
cuartas partes de la mortalidad materna se da entre mujeres jóvenes de
ascendencia indígena. De acuerdo al Banco Mundial, esto ocurre principalmente
porque muchas familias indígenas carecen de recursos para costearse la atención
en el sector formal de la salud – el estudio Latinoamérica Indígena en el Siglo
XXI señala que un indígena en el país gana alrededor de 6% menos que los no
indígenas- y porque debido a la discriminación, a las barreras idiomáticas y al
aislamiento geográfico, tienden a preferir servicios de salud reconocidos por las
futuras mamás como tradicionales, y tal es el caso de las comadronas.
Apenas uno de cada
cuatro nacimientos rurales tiene lugar en un hospital o clínica, comparado con
más de dos tercios en áreas urbanas.
Para darnos una idea,
en los últimos años, en el departamento de Sololá, que alberga el turístico
Lago Atitlán, las comadronas certificadas atendieron el 63% de los partos,
usualmente lejos de un ambiente hospitalario formal. A pesar de sus
conocimientos ancestrales, muchas de ellas carecían de la capacitación y
conocimientos esenciales para reconocer o asistir apropiadamente a los
embarazos de riesgo.
Es por esta razón que
una donación del Fondo para la Innovación Juvenil (FIJ) del Banco Mundial con
apoyo de la ONG local Panajachel, y el Hospital Nacional del Departamento de
Sololá, una entidad pública administrada por el Ministerio de Salud nacional,
se propusieron capacitar a las comadronas indígenas en los pueblos de San
Pedro, San Marcos, San Pablo, Santiago, Tzununa, Jabalito y Santa Cruz del departamento
de Sololá, con la idea de que puedan identificar a mujeres con embarazos de
alto riesgo y derivarlas a hospitales en caso de que fuera necesario.
Siendo Guatemala un
país que, además del español, reconoce 23 lenguas mayas, un idioma garífuna y
el xinca; la clave fue entonces hacer la capacitación en el idioma materno de
las mujeres, el zutujil o tzutujil.
Además de realizar
talleres de capacitación, se desarrolló una guía curricular visual para abordar
las áreas de interés identificadas junto a las comadronas. Estas áreas
incluyeron: la incapacidad generalizada de reconocer señales de peligro durante
el proceso de parto y la renuencia a derivar pacientes al Hospital Nacional al
enfrentarse a un embarazo de riesgo.
Por otra parte, se
gestionó la prestación de un equipo de parto seguro para cada comadrona, con
artículos como guantes de látex, gasas, toallas sanitarias y demás herramientas
necesarias para un proceso de parto higiénico.
Con mucha tranquilidad,
Rosa, una de las comadronas del pueblo de Santiago que participó del programa
cuenta que “esta es la primera vez que vengo a una capacitación del Ministerio
de Salud realizada en nuestra propia lengua. Normalmente solo se brindan en
español, y muchas de las mujeres no entienden. Nos sentimos más respetadas, y
nos estimula a participar”.
“Me voy sabiendo que
ahora puedo salvar más vidas en mi comunidad", asegura.
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María
Victoria Ojea es productora online del Banco
Mundial.

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