Foto:
CARE Ashaninka
Servindi, 25 de abril,
2017.- Más de un centenar de integrantes del Comité de Autodefensa Asháninka
(CAD) del río Ene desalojó por segunda vez a un grupo de invasores armados
que buscaban asentarse en la comunidad nativa Meantari para expandir su
actividad de sembrío de coca y tala ilegal.
El desalojo ser efectuó de manera
pacífica como una legítima acción de Defensa Posesoria Extrajudicial explicó
Irupe Cañari Aragón, abogada de la Central
Asháninka del Río Ene (CARE).
“No hubo un enfrentamiento. La
presencia de los asháninkas ejerció una fuerza psicológica que provocó la salida
de los colonos” detalló Cañari Aragón en una entrevista para la Ronda
Informativa que edita Servindi y la Red de Comunicadores Indígenas del
Perú (REDCIP).
"Al parecer, los invasores
advirtieron la llegada de los comités de autodefensa asháninka. Al llegar al
primer punto de invasión, encontraron vacío el espacio, habiendo solamente
restos de fogatas y algunas prendas de vestir.
"El grupo asháninka se
dividió luego en dos e intentó cercar los invasores, que probablemente se
encontrarían reunidos en un segundo punto de invasión”, informó CARE.
Durante la persecución el
contingente asháninka capturó a cuatro invasores que intentaron fugar de la zona.
A ellos se les despojó de sus
armas, pero se les dejó marchar con la advertencia de que es la última vez que
el Comité de Autodefensa Asháninka actúa sin tomar represalias contra
ellos.
Los capturados responden a los
nombres de Félix Cayetano Romero, Fredy Ramos Quispe, Rolando Espinoza
Morales y Elvis Coronado Rivas.
Ellos pertenecerían
a la Asociación Señor de Productores Agroforestales y Ganaderos los
Reubicados Nuevo Luren – Somaveni.
Después de despojarlos del
armamento y advertirles que se encontraban en territorio asháninka, los
indígenas los ayudaron a cruzar el río para que abandonen el territorio nativo,
esta vez para siempre.
Con esta acción se logró
recuperar plenamente el territorio de la comunidad de Meantari, ubicada en la
cuenca del río Ene, en el corazón de la selva amazónica de Junín.
Cabe destacar que la Policía
Nacional rehusó, con diversos pretextos, brindar apoyo a la acción de
desalojo.
Perturbación
constante
A inicios de febrero de 2017 unos 60
hombres armados ligados a la tala ilegal, invadieron el territorio de la
comunidad nativa Meantari, distrito de San Martín de Pangoa, en la
provincia de Satipo, región Junín.
Los invasores expulsaron a unas
25 familias asháninkas de su territorio ancestral y los amenazaron de muerte si
es que regresaban.
Pese a la ayuda que solicitaron
de las autoridades, los indígenas aseguraron sentirse huérfanos de apoyo para
recuperar su territorio.
Los días posteriores fueron de
zozobra, ya que los asháninkas temían represalias.
Ver vídeo en facebook: https://www.facebook.com/careashaninka/videos/958904534242694/
Pese a que los invasores no
ofrecieron resistencia y abandonaron el lugar, ingresaron nuevamente el 5 de
abril aprovechando que los nativos de Meantari no regresaban por temor.
La diferencia es que esta vez los
intrusos portaban armas las cuales exhibían a fin de infundir temor.
Según diversos miembros de la
comunidad, la principal actividad de los invasores es la plantación de la hoja
de coca, lo que genera la contaminación de las fuentes de agua y el
deterioro de las tierras.
“La quebrada Meantari viene
siendo contaminada desde hace años por la producción de pasta básica que
realizan los invasores. Acá está creciendo coca”, expresó
un integrante de la comunidad.
Otro interes de los invasores es
acceder a la tala ilegal de especies cotizadas.
Piden
que el Estado cumpla su función
Desde la primera invasión, los
asháninkas de Meantari no decidían regresar a su territorio por temor a una
nueva invasión y se asentaron en San Ene. Pero ahora reocuparán inmediatamente
su territorio y mantendrán una presencia permanente.
“Frente a la constante amenaza
por parte de los invasores, madereros ilegales y narcotraficantes que circulan
por el territorio, los asháninkas de Meantari piden garantías al Estado,
especialmente a la Policía Nacional del Perú, Fuerzas Armadas, Presidencia del
Consejo del Ministros y demás instituciones públicas”, explicó CARE.
Los comités de autodefensa
aseguraron además que “esta habrá sido la última invasión que dejan pasar sin
tomar represalias contra los invasores”.
También manifestaron su
indignación respecto a la indiferencia de la Policía ante su situación. Ante la
falta de apoyo por parte de las instituciones públicas, recurrirán a la
‘justicia ancestral’, a su propia fuerza para defender su territorio, si es
necesario con su propia vida.
Así que colonos invasores,
madereros ilegales o narcotraficantes, ya están advertidos.

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