Madrid
27 abr. 2017 22:27
El sedimento de ocho yacimientos
europeos contiene ADN de neandertal CSIC
El descubrimiento permite conocer
quién habitó un yacimiento arqueológico sin huesos ni herramientas
La presencia de nuestros
antepasados homínidos se ha determinado hasta la fecha por el hallazgo de sus restos óseos, o de las herramientas y
objetos que fabricaban. Ahora, un equipo de investigadores liderado por el
antropólogo Matthias Meyer, del Instituto Max Planck ha descubierto una técnica con la
que extraer el ADN que los homínidos antiguos dejaron en el sedimento de los
lugares en los que vivían.
Se trata de un descubrimiento que
permite conocer quiénes fueron, en un determinado momento, los habitantes de
los sitios arqueológicos en los que no existe aparentemente ningún resto, o
bien estos son escasos. El estudio, en el que han participado científicos
españoles, se ha publicado este jueves en la revista Science.
"Es una técnica fantástica
para analizar yacimientos donde no hay fósiles, que es en la inmensa mayoría. A
veces hay una docena de capas estratigráficas en las que no hay restos y no se
conoce el tipo de homínidos que la habían ocupado. Con esta técnica esto queda
solventado. Ahora se podrán
investigar yacimientos sin restos a varios niveles para saber quién
había", ha afirmado en declaraciones a EL MUNDO Carles Lalueza Fox,
investigador del Instituto
de Biología Evolutiva (UPF-CSIC)
Entrada a la Cueva de Vindija en
Croacia J. KRAUSEINSTITUTO MAX PLANCK
Las muestras para este estudio se
han obtenido de diferentes excavaciones arqueológicas de Bélgica, Croacia, Francia, Rusia y España,
donde se han encontrado pequeños fragmentos de ADN de neandertales en cuatro de
ellos, incluyendo aquellas capas de sedimentos en los que no existía ningún
resto óseo de homínidos. Para estos yacimientos también se han identificado los restos
de ADN de diferentes mamíferos, para
los que la nueva técnica también se ha puesto a punto.
La presencia del hombre de Denisova, un homínido que
convivía en los mismos lugares que los neandertales, también se ha podido
identificar mediante los restos de su ADN hallados en la cueva rusa que le da
nombre.
"En la cueva de Denisova hay
ADN neandertal escalado con el de Denisova varias veces. Antes no se podía
identificar arqueológicamente de qué especie se trataba, ya que la industria es muy parecida", ha
explicado al respecto Lalueza.
Toma de muestras en la cueva de
El Sidrón en Asturias. CSIC
Ocho
cuevas analizadas
Las 85 muestras analizadas por
los científicos se han recogido de ocho yacimientos arqueológicos entre los que
se encuentra la cueva del El Sidrón en Asturias. Los sedimentos se corresponden
con el periodo Pleistoceno,
hace entre unos 550.000 y 14.000 años.
Los fragmentos de ADN con los que
han trabajado los investigadores son de tipo mitocondrial, un ADN contenido en una parte de la célula que es
distinta a su núcleo, y que se suele conservar mejor que el ADN que todos
conocemos.
De estos fragmentos se han podido
identificar, junto con la presencia de neandertales, hasta 12 tipos diferentes de familias de
mamíferos, algunas ya extintas, como el mamut lanudo, el oso cavernario y
la hiena de las cuevas, siendo los más comunes los bóvidos, équidos, cérvidos y
cánidos. La aparición de estos animales nos da una idea del tipo de dieta que
consumían los homínidos del pasado.
Trabajos en la cueva de El Sidrón
en Asturias CSIC
En la cueva asturiana no se ha
podido encontrar, sin embargo, ningún ADN distinto al que delata la presencia
de los neandertales. El Sidrón,
descubierta en 1994, supone la mejor colección de neandertales de la Península
Ibérica. En ella se han recuperado los restos óseos de 13 individuos de ambos
sexos y diferentes edades, que vivieron allí hace unos 49.000 años.
Múltiples
aplicaciones
Los análisis de ADN tienen
diferentes usos dependiendo del objeto de estudio para el que los hemos tomado.
Las relaciones evolutivas entre
las especies se conocen en gran medida gracias a este tipo de técnicas, muy
desarrolladas en las últimas décadas.
Poder disponer ahora de
suficientes muestras de ADN de neandertales de diferentes localidades va a
poder permitir investigar tanto su presencia como las relaciones,
e incluso migraciones de sus poblaciones, por medio de su genética.
Obtener este tipo de datos era hasta ahora muy complicado, ya que los restos
óseos de los antiguos humanos son muy escasos y obtener ADN de ellos es
difícil.
"Un estrato de un yacimiento
que pueda tener 10 cm de grosor, puede sin embargo representar, por ejemplo,
incluso 10.000 años de ocupación de un homínido. Podía darse el caso de que en
verano lo ocupara un grupo y en otro momento, otro grupo. Y si no tuviésemos
ningún resto fósil, esta
información no la tendríamos y podríamos perder el dato de muchas
generaciones", ha relatado Lalueza.
Además, como arroja el estudio,
los pequeños fragmentos de ADN de los antiguos homínidos son fácilmente
distinguibles del ADN actual, ya que presenta unas marcas especiales originadas por la degradación del tiempo,
una erosión que ocurre de manera distinta a la que sufre nuestro ADN.
"Se me ocurre que se puede
aplicar esta técnica a periodos más
recientes. Si encontramos una cerámica con influencias de otra cultura se
podría ver si hay restos de poblaciones inmigrates. Cosa que sólo con la
cerámica no podríamos saber", ha añadido el antropólogo.
Por otro lado, el ADN de las
capas de sedimento de un yacimiento podrá ser datado junto con éste y conocer
así quién vivía en un determinado momento. Lo que no sabemos, ha afirmado
Lalueza, es "hasta qué antigüedad se puede llegar con esta técnica".
No obstante, la datación es
posible siempre y cuando este ADN no se haya desplazado a otras capas. El
movimiento del ADN entre los estratos de un sitio arqueológico supondría una
complicación a la hora de saber a qué periodo pertenece.
El paleoantropólogo Antonio Rosas
en al cueva de El Sidrón JOAN COSTACSIC
El paleoantropólogo Antonio Rosas, investigador del Museo
Nacional de Ciencias Naturales, ha añadido sin embargo que en algunos estratos
de arcillas, éstas "atrapan las moléculas de ADN y hacen como de
conservante, de matriz a la que el ADN queda adherido", lo que evita que
se desplace.
El estudio de la conservación del
ADN y la retención de éste por parte de los materiales que forman el yacimiento
"abre una nueva vía a una nueva disciplina, la Tafonomia Molecular", concluye Rosas. El investigador se
refiere a los procesos por los que pasan los restos orgánicos, en este caso ADN antiguo, cuando se
entierran y fosilizan, lo que supone "un nuevo concepto", ha dicho.





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