28 abril 2017
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IMAGES Image caption Según el autor, si el acceso a los avances tecnológicos se
comercializa, quienes tengan el dinero podrían convertirse en una élite que ya
no solo sería superior al resto económicamente, sino también biológicamente.
¿Pueden
los avances en tecnología, genética e inteligencia artificial llevarnos a un
mundo en el que la desigualdad económica se convierta en desigualdad biológica?
Esto
es lo que se pregunta en este artículo especialmente escrito para la BBC el
profesor del Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén,
Yuval Noah Harari.
Los orígenes de la desigualdad
entre seres humanos se remontan a hace 30.000 años. Nunca fuimos más iguales que en la época en la que nuestra
economía tenía como base la caza y la recolección de recursos naturales.
Esas sociedades carecían de propiedad privada, el
antecedente necesario para que existan las diferencias a largo plazo.
Pero incluso ellos establecieron jerarquías.
En los siglos XIX y XX, sin
embargo, algo cambió. La igualdad se convirtió en un valor dominante en la
cultura humana. ¿Por qué?
Por un lado, por el aumento de
nuevas ideologías como el humanismo, el liberalismo y el socialismo.
Pero por otro, porque se
dieron grandes cambios en la tecnología y la economía, que por supuesto,
estaban relacionados a esas nuevas corrientes de pensamiento.
De repente, la élite
necesitaba grandes cantidades de gente sana y educada que sirviera como
soldados para un ejército de trabajadores en las fábricas.
Los gobiernos no educaron ni vacunaron a las masas por
bondad. Necesitaban que fueran útiles.
Soldados altamente
cualificados
Pero eso también está
cambiando. Hoy en día, a los mejores ejércitos les hacen falta soldados
profesionales altamente cualificados que sepan usar artefactos tecnológicos de
alto nivel.
Las fábricas, además, cada vez
están más automatizadas.
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IMAGES Image caption La ingeniería genética podría permitir realizar mejoras
biológicas en los seres humanos modificando su ADN.
Este es un motivo por el que
podríamos, en un futuro no muy lejano, ver la creación de una de las sociedades más desiguales que
jamás se haya visto en la historia de la humanidad.
Y existen más razones para
temer que esto suceda.
Con progresos rápidos en los
campos de la biotecnología y de la bioingeniería, podríamos alcanzar un punto
en el que, por primera vez en la historia, la desigualdad económica se traduzca
en desigualdad biológica.
Hasta ahora, los humanos
podíamos controlar elementos ajenos a nosotros: ríos, bosques, animales y
plantas. Pero nuestra capacidad sobre lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo
era limitada. no podíamos manipular mucho nuestros cuerpos y mentes ni burlar
la muerte.
Pero puede que eso cambie.
Mejorando al ser humano
Hay dos maneras principales de
mejorar a un ser humano. Se puede realizar cambios en su estructura biológica
modificando su ADN. O, la forma más radical: combinar partes orgánicas con
otras inorgánicas. Por ejemplo, conectando cerebros con computadores.
Los
ricos podrían comprar estas mejoras biológicas y volverse literalmente
superiores a los demás: con mayor inteligencia, salud y
esperanza de vida.
Llegados a este punto, ceder
el poder a esta clase mejorada adquiriría sentido. En el pasado, la nobleza
intentaba convencer a las masas de que ellos eran superiores al resto y, por lo
tanto, debían tener el poder. En el futuro que estoy describiendo, esta superioridad sería real.
Y ya que son mejores, lo lógico sería permitirles tomar las
decisiones.
Derechos
de autor de la imagen GETTY IMAGES Image caption La inteligencia artificial
podría hacer que miles de personas pierdan su empleo e, incluso, que la
humanidad pierda su utilidad.
También podríamos darnos con
que la inteligencia artificial dejara sin empleo a una multitud de gente de
diferentes áreas. Simplemente, dejarían
de ser económicamente útiles.
Juntos, estos dos procesos
podrían resultar en la división de la humanidad entre una clase muy reducida de
superhumanos y otra subclase masiva de personas "inútiles".
Aquí, un ejemplo concreto:
En la industria del transporte
existen miles de conductores de camiones, taxis y autobuses. Cada uno controla
una pequeña parte del mercado, algo que les da poder político.
Si se organizan a través de
sindicatos, pueden convocar huelgas cuando el gobierno haga algo que vaya en
contra de sus intereses y bloquear el sistema de transporte por completo.
Pero si dentro de 30 años
todos los vehículos son autónomos y carecen de choferes, su control dependería
de un algoritmo controlado por una empresa.
Es decir que toda la industria del transporte y ese poder económico y
político que antes se repartía entre miles de personas pasaría a las manos de
una sola corporación.
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IMAGES Image caption Quienes controlen los datos y los algoritmos podrían
convertirse en una élite de superhumanos.
Y cuando uno pierde
importancia económica, el Estado ya no tiene incentivos para invertir en su
salud, educación ni bienestar.
Carecer
de utilidad es muy peligroso. Nuestro futuro dependería de
la voluntad de una pequeña élite. Y esta podría ser buena. Pero en momentos de
crisis, como durante una catástrofe climática, resulta más fácil tirar a
alguien por la borda.
La tecnología no es determinista.
Otro riesgo aún más incierto
Aún podemos hacer algo al
respecto. Pero creo que deberíamos ser conscientes de que estoy describiendo un
escenario posible. Si no nos gusta, debemos
actuar antes de que sea demasiado tarde.
Hay otra cosa que también
podría suceder. A corto plazo, la autoridad podría pasar a una pequeña élite
que poseería y controlaría los principales algoritmos y los datos que los
alimentan.
A largo plazo, en cambio, esta
esta autoridad podría transferirse por completo de personas a algoritmos. Una
vez que la inteligencia artificial sea más inteligente que nosotros, toda la humanidad podría perder su utilidad.
Y entonces, ¿qué sucedería?
No tenemos la menor idea.
Literalmente, no podemos imaginarlo.
¿Cómo podríamos? Estaríamos
hablando de una inteligencia incluso mayor de la que la humanidad posee
actualmente.




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