29 julio 2017
GETTY IMAGES Los sami
hoy utilizan modernas motos de nieve para movilizarse y para arrear a los
renos.
Son
el único pueblo indígena de Escandinavia y el que está más al norte de toda
Europa.
Los sami (también
conocidos como lapones) viven en el círculo polar ártico, donde en invierno hay
solo dos horas de luz y en verano solo dos de oscuridad.
Por muchos siglos las
tradiciones espirituales de los sami se mantuvieron escondidas debido a la
persecución cristiana y la hostilidad del gobierno noruego.
Pero ahora las nuevas generaciones han revivido las
viejas costumbres.
El periodista de la BBC
Peter Curran, del programa de radio Heart and Soul (Corazón y alma), visitó Finnmark, en el noreste de Noruega, donde
habitan muchos de los sami.
Curran entrevistó a
varios de ellos para averiguar cómo mantienen vivas las costumbres ancestrales
de su pueblo.
Muchos aún realizan las
mismas actividades que sus antepasados: los que habitan al lado del mar viven
de la pesca y los que viven tierra adentro viven del pastoreo de renos.
GETTY IMAGES Los sami
fueron perseguidos por siglos. En una época el gobierno quemó los sombreros de
las mujeres por temor a que estuvieran hechizados.
Pero el cambio climático golpea a todos.
No solo porque afecta su subsistencia.
También es un duro
golpe espiritual: para este pueblo la
tierra, el mar, los animales y las plantas son sagrados.
Creencias
Los sami modernos
mantienen la creencia tradicional en el panteísmo, en el animismo y en el
chamanismo.
"Estamos reodeados
de dioses y deidades. Los encontramos en la tierra, en el cielo, en el mar, en
las montañas, y en particular en rocas y en árboles", explica Bode Olsen,
quien se autodefinde como "un sami del mar".
"Los sami creemos
que cuando morimos no viajamos a ningún lado. Simplemente nos movemos a una
dimensión paralela debajo nuestro. Allí están los muertos".
"Así que cuando caminas, ya sea para adelante o para
atrás, tienes como una contraparte espiritual debajo de ti, conectada a tus
pies."
"Y si ves un pez
en el mar sabrás que tiene una contraparte en el cielo en la forma de un
pájaro", cuenta.
Los sami tenían
chamanes que según sus creencias podían moverse entre el mundo de los vivos y
los muertos, llevando mensajes, comunicándose con los espíritus de la
naturaleza y sanando.
Pero con la llegada de los cristianos en el
siglo XVII empezaron a ser perseguidos.
"Hoy hay una nueva
forma de chamanismo y han surgido nuevos sanadores" , cuenta Olsen.
El
regreso de los cantos sagrados
Otra cosa que corrió
riesgo de desaparecer con las persecuciones cristianas fue la música
tradicional sami.
Se trata de un canto
especial llamado Yoik.
El gobierno noruego lo
prohibió en siglos pasados y confiscó los instrumentos musicales de los sami.
Incluso quemaron los
sombreros tradicionales de las mujeres sami por temor a que tuvieran espíritus
malvados.
Hoy el Yoik ha resurgido y ha adquirido un
nuevo valor como símbolo cultural.
Muchos sami tienen su
propia melodía, un canto que los identifica.
El Yoik también es
considerado un modo de expresar la relación con la naturaleza.
En 2014 esta forma
especial de canto se hizo popular a nivel más masivo cuando el cantante Jon Henrik Fjällgren -nacido en
Colombia y adoptado por una familia sami- ganó la edición sueca del
concurso Got Talent.
También la película
animada de Disney "Frozen" incluyó una canción sami entre su popular
banda sonora.
Viejas
tradiciones, nuevas caras
"Cuando uno piensa
en un pastor de renos quizás te venga la imagen de la cara de un hombre marcada
por el viento y el frío, que parece más viejo de los que es", dice Curran,
que revela cómo las cosas han cambiado.
El periodista
entrevistó a Elle Márjá Eira, una
joven pastora de renos que además es música y documentalista.
"Ser pastora de
renos es lo mejor del mundo", afirma Eira.
"Siempre me estoy
moviendo, no solo con la manada sino como artista".
"Cada vez que me
cruzo con lugares en donde se prendieron fogatas sagradas siento una conexión
con mis antepasados", cuenta.
En muchos países
nórdicos los sami son los únicos
autorizados a pastorear renos.
"Hemos
sobrevividos miles de años aquí gracias a los renos. Tenemos un respeto enorme
por el reno. Los usamos para hacer ropa, para hacer arte", dice Eira.
En
esta región también funciona la única "policía de renos" del mundo,
una fuerza creada recientemente por las autoridades noruegas para prevenir los
conflictos entre pastores.
Cambio
climático
¿Cómo está afectando la
espiritualidad de este pueblo tan apegado y dependiente de la naturaleza el
cambio climático?
"Para nuestro
trabajo el clima decide todo: cómo podemos pastorear a los renos, si tendrán
suficiente comida. Es difícil estar
en paz con todas las cosas extrañas que están pasando", señala
Eira sobre los cambios de temperatura bruscos que se viven.
"Fue la primera
vez que vi un arcoiris en pleno enero", se asombra.
"Es muy raro lo
que está pasando y me da un poco de
miedo", confiesa la joven.
¿Y cómo es vivir en un
lugar en el que solo hay dos horas de luz solar en el invierno?
Un guía sami le dijo a
Curran que "cuando es oscuro todo el día y toda la noche durante el
invierno, la gente tiene que
prender su luz interna para poder sobrevivir".
Sin embargo según Eira
esa es sola "una imagen romántica" que existe de los sami.
"Aquí hay muchos
temas, muchos problemas y la vida puede ser muy difícil. Es un trabajo duro ser
pastor de renos, no solo desde lo físico sino desde los psicológico",
admite.
"Hay
muchos jóvenes pastores que sufren y muchos se suicidan",
lamenta.
A pesar de estas
dificultades y del clima extremo los sami han podido sobrevivir gracias a su
relación especial con la naturaleza.
"Los sami hemos
estado acá desde el primer momento, apenas fue posible caminar sobre tierra
seca en el norte de Europa, hace 12.000 años", afirma Olsen.
"Ha sido una presencia permanente, lo
que no es algo común de ver", dice orgulloso.







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