Foto: INTER PRESS SERVICE
El asistente de Vigilancia
de la Salud, Noah Chipeta, se traslada en bicicleta desde de la comunidad de
Chanthunthu al centro de salud más cercano, a 17 kilómetros, para reabestecer
el botiquín de medicamentos de la clínica rural del distrito de Kasungu, en
Malawi. Crédito: UNICEF.
NACIONES UNIDAS, 28 jun 2017
(IPS) - Invertir en la salud de las comunidades y los sectores más pobres
salva casi el doble de vidas, subraya un análisis del Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (Unicef) .
“Es fundamental concentrarse
en las poblaciones más pobres, en especial en términos de salud y nutrición”,
dijo a IPS el asesor de Unicef, Carlos Carrera, autor del informe.
Las niños y los niños pobres
tienen casi el doble de probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que
los que nacen en mejores circunstancias. La mayoría de esos fallecimientos
pueden evitarse, pero la falta de acceso a servicios de salud fundamentales
hacen que las malas condiciones sanitarias sean demasiado comunes.
“Con tanto en juego y tantas
vidas pendientes de un hilo, no podemos permitirnos ignorar la nueva
evidencia”: Carlos Carrera.
Pero Unicef concluyó que la
brecha de salud entre las comunidades pobres y las que no lo son se redujo en
más de 50 países y que un mejor acceso a intervenciones de salud entre las
comunidades pobres contribuyó a disminuir la mortalidad infantil tres veces más
rápido que entre grupos con mejores condiciones sociales.
Como en los sectores pobres
nacen más niños, al reducir la mortalidad infantil se salvan más de cuatro
personas por cada millón.
De hecho, se salvaron más de
un millón de personas, la mayoría de las cuales eran pobres, en el último año
en los 51 países estudiados.
Las intervenciones en salud
que salvan vidas contemplan una mayor distribución de medicamentos básicos,
atención capacitada para el parto, programas completos de inmunización y hasta
servicios gratuitos de salud.
En Bangladesh, las nuevas
políticas que incluyen la instalación de clínicas comunitarias gratuitas e
intervenciones sanitarias e higiénicas dirigidas contribuyeron a disminuir casi
75 por ciento la mortalidad en menores de cinco años.
Carrera señaló a Sierra
Leona como otro ejemplo exitoso, pues introdujo servicios dirigidos a hacer
frente a las principales causas de muerte de mujeres y niños vulnerables, como
mosquiteros tratados con insecticida para evitar la malaria (paludismo),
atención en el parto e inmunización.
Entre 2000 y 2013, esa
nación de África occidental logró aumentar más de 25 por ciento la cobertura de
algunas intervenciones en los sectores más pobres de población.
“Al combinar los diferentes
métodos, lograron mejorar la cobertura de todas esas intervenciones de gran
impacto en las poblaciones pobres”, señaló Carrera.
Pero el brote del virus del
Ébola entre 2014 y 2015 en Sierra Leona hizo retroceder varias décadas los
avances obtenidos, lo que recuerda la necesidad de una inversión sostenida en
los sistemas de salud comunitarios.
Es más caro llegar a las
poblaciones más marginadas por obstáculos como la distancia y la falta de
caminos u otro tipo de infraestructura, pero los beneficios superan los costos,
precisó Carrera.
Por cada millón de dólares
invertidos, el número de muertes evitadas es 1,8 veces más alto en los sectores
más pobres, que en los que no lo son.
“Es más costoso, lo
aceptamos, pero es tanto más efectivo porque el mayor peso de las enfermedades
y el mayor riesgo para la salud de mujeres y niños pobres hace que se salven
muchas más vidas”, explicó Carrera a IPS.
Por ello, él recomienda a
los gobiernos que utilicen un enfoque de equidad para identificar a las
poblaciones y las causas de muerte a fin de diseñar intervenciones dirigidas
para llegar hasta e incluir a los más vulnerables.
“Esa sería la forma más
eficiente de utilizar sus recursos, no solo los más equitativos, sino los más
eficientes”, añadió. Es la única forma de que los gobiernos logren los 17
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Bajo el lema de “No dejar a
nadie atrás”, los ODS procuran reducir las muertes evitables de niñas y niños y
lograr un acceso equitativo a servicios de salud y atención médica asequibles y
de calidad para todos, en especial para quienes han quedado sin cobertura.
A menos que se aceleren los
avances en la reducción de la mortalidad infantil, que solo podrá lograrse
concentrando más inversión en los sectores más desfavorecidos, morirán casi 70
millones de niños por causas evitables en 2030.
“Con tanto en juego y tantas
vidas pendientes de un hilo, no podemos permitirnos ignorar la nueva
evidencia”, señaló Unicef.
El estudio de Unicef se basa
en datos recolectados entre 2003 y 2016 en 51 países, donde mueren 80 por
ciento de los recién nacidos y menores de cinco años.

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