La Federación Estatal de
Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) presenta una iniciativa de
Ley LGTBI ante el Congreso. Doce años después del matrimonio igualitario, este
proyecto supone reconocer la complejidad de la igualdad y todos los ámbi
IGNACIO ELPIDIO DOMÍNGUEZ
Una bandera arcoíris ondea en la
Gran Vía de Madrid, durante una de las manifestaciones estatales del Orgullo
LGTB
FELGTB
5 DE ABRIL DE 2017
Doce años después del matrimonio
igualitario y diez después de la ley de identidad de género, el Congreso de los
Diputados se prepara para debatir una nueva iniciativa legislativa para el
colectivo LGTBI –lesbianas, gais, trans, bisexuales
e intersexuales–. La sala Sagasta del Congreso acogió el 29 de marzo a las
cuatro de la tarde a Jesús Generelo, presidente de la Federación Estatal de
Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). El compareciente presentó
el fruto de meses de trabajo no solamente de su organización y de las decenas
de entidades que la forman, sino de un gran número de juristas, observatorios,
universidades, asociaciones y partidos políticos. Se presentó ante la Comisión
de Igualdad del Congreso el actual caballo de batalla de la FELGTB: la
iniciativa legislativa de una ley contra la discriminación por orientación
sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de
igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e
intersexuales. En otras palabras: la Ley LGTBI, un reconocimiento explícito de
las limitaciones de lo conseguido hasta el momento, y una propuesta de igualdad más compleja y completa de
lo que el acceso al matrimonio jamás pudo prometer.
Junto a Pilar Cancela (PSOE), Javier
Maroto (PP) y Ángela Rodríguez (Podemos), Generelo destacaba, bajo el retrato
de Sagasta, por el pin arcoíris en su solapa. Comenzó su intervención
agradeciendo a la Comisión de Igualdad poder presentar la iniciativa y
reconociendo el trabajo de varios partidos políticos desde que presentó el
proyecto de iniciativa legislativa en septiembre
de 2016. En estos meses la FELGTB ha recibido aportaciones de una
diversidad de agentes sociales, haciendo del texto propuesto una iniciativa
plural, casi lista para llegar al Parlamento. Conocedor de la situación de la
LGTBfobia en las aulas (habiendo publicado textos al respecto), Generelo hizo
énfasis en las múltiples dimensiones en las que persiste y hasta empeora la
discriminación y la desigualdad.
Presentando datos de múltiples
fuentes, reconociendo los esfuerzos de diferentes administraciones públicas, el
activista defendió una ley "respaldada por la inmensa mayoría de la
comunidad LGTBI" con el objetivo de acabar con "siglos de persecución
y estigma, de persecución legal, social e incluso persecución dentro de las
familias". El hecho de que todos los grupos parlamentarios presentes hayan
alabado la iniciativa no hace que la Ley LGTBI llegue al Congreso desde un
consenso absoluto. Como pudo verse en los cerca de noventa
minutos de sesión, los diferentes grupos llevan consigo diferentes formas
de entender las leyes estatales y la relación entre éstas y las autonómicas.
Destacaron las dudas, matices y precauciones sobre el encaje de esta ley en el
marco competencial, llegando a ser compartidas por partidos con visiones
antagónicas sobre el Estado español. La relación entre la FELGTB y el resto del
movimiento LGTBI también apareció en el debate. María del Mar García Puig,
diputada del grupo que comparten Podemos, En Comú Podem y En Marea, anunció el
proceso participativo que han llevado a cabo para recopilar las aportaciones
que no están en la FELGTB. La diputada defendió la necesidad de que sea así una
ley más robusta y de un consenso indiscutible.
El proceso de aprobación del
matrimonio igualitario tiene una larga sombra como antecedente y como baremo
para valorar los apoyos y las críticas. "Hay cosas paralelas y cosas que
no lo son. La sociedad española desde luego ha cambiado, y la oposición salvaje
que supuso plantear el matrimonio igualitario ahora no se está dando".
Ningún grupo parlamentario de los presentes en la sala Sagasta planteó nada que
no fuese apoyo y alabanzas. María del Carmen Dueñas, portavoz del PP en la
comisión, enfatizó la posibilidad de trabajar por la igualdad desde formas que
no sean leyes: planes, estrategias nacionales y otras fórmulas. Generelo
comparó esta actitud dilatoria con la oposición frontal que recibió el
matrimonio. "Ahora es una oposición más sibilina, de cuestiones técnicas:
esto sería mejor con regulaciones, esto sería mejor que lo hicieran las
comunidades autónomas… Siempre dilatando la cosa, mientras que al matrimonio
había una oposición ideológica expresa".
Generelo entiende de forma
diferente los matices de los partidos de ámbito autonómico, como PNV y ERC, al
mostrar su preocupación por el encaje en el marco competencial. "No
queremos llevar ningún texto contrario al ordenamiento jurídico que tenemos en
el Estado español", responde sobre estos partidos, cuyas aportaciones ya
han sido agradecidas e incorporadas al texto. "Nuestra idea es que en
principio no hay roces y, como dije en la comisión, si los hay se trabajarán y
se encontrará la fórmula". El antecedente del matrimonio vuelve a aparecer
por el parecido. "Esto es exactamente lo mismo que pasó con todo el
proceso de las leyes de parejas de hecho y el matrimonio. Primero se fueron
haciendo las leyes autonómicas de parejas y se dijo que esto no había que
pasarlo al Estado", señala Generelo. "Luego se vio que no, que cuando
se legislaba el matrimonio a nivel estatal ya no había que hacer nada más a
nivel autonómico."
El apoyo social ha sido distinto
para ambas iniciativas legislativas. Generelo entiende que, aunque no haya una
oposición a la Ley LGTBI, técnicamente es más compleja. "El matrimonio era
más complicado ideológicamente porque era cambiar un paradigma social del
imaginario colectivo muy fuerte, que tenía muchas implicaciones ideológicas,
pero era muy sencillo técnicamente porque era modificar unas palabras del
código civil; no había nada más que hacer". El contexto de visibilidad de
las agresiones homófobas y tránsfobas puede haber contribuido al consenso sobre
esta legislación. Las diferencias dentro del movimiento LGTBI también han
cambiado. Si para el matrimonio igualitario había una parte de las asociaciones
que reivindicaba que no era el momento adecuado, Generelo señala que no hay
ninguna oposición expresa. Sí hay matices que la FELGTB ha buscado incorporar
en todas las aportaciones recibidas hasta el momento. "La mayoría ha sido
de ampliación, de matización. Sobre todo de terminología transgénero y de la
cuestión intersexual, por gente que conoce mejor las necesidades de determinados
sectores". Generelo presentó en la comisión a la FELGTB, en un momento en
que celebra sus veinticinco años de historia, como la organización mayoritaria
dentro del movimiento LGTBI, llevando la voz cantante como lo hizo hasta llegar
en 2005 al matrimonio igualitario. No es, sin embargo, todo el movimiento
LGTBI, habiendo partidos políticos más o menos cercanos a este o a otros
sectores del movimiento.
La incorporación de más
realidades como aportaciones de diferentes colectivos es un reconocimiento de
que la igualdad va mucho más allá del matrimonio igualitario. En la sesión en
el Congreso, al igual que en actos y textos de la FELGTB, la cuestión se
plantea como una diferencia entre la igualdad
legal y la igualdad real; la segunda es el objetivo presente para
la FELGTB. La organización la plantea de una forma completa: desde la educación
a los derechos civiles pasando por la sanidad pública, la cultura, la
representación en medios o la situación de los menores de edad. Las pancartas
de cabecera de los dos últimos Orgullos estatales, en Madrid, han reclamado la
aprobación de "leyes por la igualdad real, ¡ya!". La Ley LGTBI busca
avanzar por este camino. "No teníamos ningún libro de estilo, la igualdad
se va consiguiendo conforme se va practicando", opina Generelo al ser
preguntado por las carencias de las leyes estatales conseguidas hasta el
momento. "Lo que hace treinta años nos parecía el colmo del progreso ahora
se nos queda corto. El ejemplo más palpable es la ley de identidad de
género". Esta ley, aplaudida en 2007, recibe hoy críticas por no
despatologizar, no reconocer el derecho a la autodeterminación, y por no pensar
en menores de edad. Esta autocrítica no proviene solamente de la FELGTB sino
que también fue mencionada por la portavoz socialista en la Comisión de
Igualdad.
"Se van viendo las
necesidades un poco sobre la marcha", insiste Generelo. "Con el
matrimonio es lo mismo. Se dejaron cosas mal hechas no porque no se quisieran
solucionar, sino que con la práctica y el uso del derecho nos hemos ido dando
cuenta de que hay cosas que todavía marcan una desigualdad y una
discriminación". Destaca el papel de los movimientos sociales, los
observatorios y los programas públicos de atención en esta evolución del
paradigma de igualdad. "Las necesidades del colectivo las vamos recogiendo
en cuanto que vamos aprendiendo a desnormalizar la discriminación. Muchas cosas
que ahora no toleramos y que creemos que hay que combatirlas porque son
intolerables probablemente hace no muchos años no habríamos sido capaces ni de
apreciarlas". Generelo destaca cómo la noción de igualdad que tienen las
propuestas activistas no es estática sino que va transformándose sobre la
marcha, desde el aprendizaje y la práctica. Al igual que con cuestiones como
los micromachismos, las líneas rojas de los movimientos sociales y los partidos
políticos van iluminando nuevos contextos de desigualdad y discriminación sobre
los que legislar y concienciar.
Leyes
autonómicas aprobadas (a 1 de abril de 2017)
Leyes de igualdad
Leyes integrales de
Transexualidad
AUTOR
Ignacio Elpidio Domínguez
Nacho, para los amigos, y
antropólogo, entre otras etiquetas. Actualmente investiga para una tesis
doctoral sobre Chueca y Lavapiés, desde el estudio de lo urbano en el
capitalismo, en el género y en la sexualidad.



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