Este artículo integra la
cobertura de IPS sobre el Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de Mayo.
Por Fabiana Frayssinet
Por Fabiana Frayssinet
Una
migrante de un país andino, con su hija cargada a sus espaldas, reivindica sus
derechos con otras mujeres de igual condición, dentro de una manifestación en
Buenos Aires, el 24 de marzo, por la verdad y la memoria, en conmemoración del
golpe militar en Argentina, en 1976, que impuso hasta 1983 una cruenta
dictadura. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
LIMA, 26 abr 2017 (IPS) -
Una alta proporción de los 4,3 millones de trabajadores migrantes dentro de
América Latina y el Caribe sobrevive en la economía informal o en condiciones
laborales irregulares. Un muro invisible que junto a la discriminación y a la
xenofobia, también es necesario derribar.
“La búsqueda de trabajo es una de
las causas, pero no la única ni a determinante, creo que lo que determina la
migración es la pobreza, los bajos salarios, la imposibilidad de los
trabajadores y trabajadoras de acceder a los servicios de salud y educación, la
injusta distribución de la riqueza en nuestros países”, resumió Julio Fuentes,
presidente de la Confederación
Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (Clate).
El estudio “La
migración laboral en América Latina y el Caribe”, presentado en agosto de
2016 por la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), cuya sede regional está en Lima,
identifica “un complejo sistema” de 11 corredores principales
tradicionales del movimiento de trabajadores, nueve de ellos intrarregionales
Sur-Sur dentro de la región.
“Quien no
tienen derecho a la ciudadanía será siempre víctima de abusos. Desde el
sindicalismo debemos luchar contra la idea de que el migrante compite con el
trabajador local. Debemos asumir que somos parte de una misma clase, que no
conoce fronteras”: Julio Fuentes.
Según el informe este sistema
evoluciona en forma permanente debido a “cambios en la interdependencia
económica y en los mercados de trabajo” y se ha venido expandiendo en volumen,
dinamismo y complejidad”. Los trabajadores migrantes pasaron de 3,2 millones a
4,3 millones entre 2011 y comienzos de 2016.
Denis Rojas, socióloga colombiana
del Consejo Latinoamericano de
Ciencias Sociales (Clacso), citó desde Buenos Aires otras causas
migratorias intrarregionales con base en experiencias de sus compatriotas en
Argentina.
“Es necesario tener en cuenta que
la migración de las últimas décadas en Argentina, responde a diferentes
perfiles: un grupo muy identificado es el de profesionales generalmente de
clases medias que en vista de los altos costos y las limitantes de acceso a
educación de posgrado en Colombia, deciden buscar opciones por fuera, siendo
Argentina un país de interés debido a la amplia oferta educativa y los costos
accesibles en relación a los precios existentes en Colombia”, explicó a IPS.
Asimismo, “hace varios años, la
cantidad de familias que envían a sus hijos para cursar la carrera de grado
empezó aumentar debido a los altos costos de matrícula en las universidades
colombianas y las amplias limitaciones estructurales para el acceso a la
educación, es un caso similar al de los chilenos”, amplió.
Pero aunque esta migración tiene
como interés evidente el acceso a la educación, Rojas no lo desvincula de sus
causas laborales.
“Responde profundamente a la
necesidad de ingresar al mercado laboral en Colombia. Debido al desempleo y la
generalizada flexibilización laboral, se considera que la mayor cualificación
permitirá un mejor ingreso y posicionamiento en el mercado laboral”, sostuvo.
Otra población migrante, recordó,
es la que fue expulsada de sus hogares debido al conflicto armado interno.
Desde familias campesinas de bajos recursos, trabajadores o estudiantes
hasta líderes sociales con mayor formación y recursos económicos.
“La inserción laboral en este
caso depende de las redes de apoyo existentes”, destacó.
La OIT resalta varias
características comunes laborales en estas migraciones, que adquieren
relevancia en el Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de Mayo.
Mapa de los 11 principales
corredores migratorios tradicionales en América Latina y el Caribe, nueve
Sur-Sur interregionales y dos Norte-Sur hacia Estados Unidos y Europa. Crédito:
OIT
“La feminización de la migración
laboral pues las mujeres son más de 50 por ciento, la alta proporción de
trabajadores migrantes en situación irregular, la alta proporción de
trabajadores migrantes en la economía informal, el bajo acceso a la protección social,
y las con frecuencia deficientes condiciones de empleo así como el hecho de que
un número importante de ellos sufre abuso, explotación y discriminación”,
subraya.
Es el caso de la migrante peruana
en Argentina, de 35 años, que salió desde el sureño departamento de Arequipa,
identificada como Juliana.
Entorno
mundial
De los 232 millones de migrantes que había en el mundo en 2013, 150 millones eran trabajadores, según datos de la OIT. La globalización, los cambios demográficos, los conflictos, las desigualdades de los ingresos y el cambio climático impulsarán cada vez a más trabajadores y sus familias a cruzar fronteras en busca de empleo y seguridad, pronostica.
En general, la mayor parte de la migración en el mundo se relaciona con la búsqueda de trabajo: más de 90 por ciento de los migrantes internacionales lo constituyen trabajadores y sus familias, y uno de cada ocho emigrantes tiene entre 15 y 24. Casi la mitad de los migrantes, 48 por ciento, son mujeres.
Los asiáticos son el grupo más numeroso de quienes residen fuera de su país de nacimiento, seguidos por los africanos y los latinoamericanos. Estados Unidos es el mayor receptor de migrantes, donde según datos de 2015 hay allí 45 millones de personas procedentes de otros países, 13,9 por ciento de su población total.
Para costear sus estudios
universitarios, trabajó cinco años como empleada doméstica “en negro (no
registrada)”.
“En ese momento era el único tipo
de trabajo a los que podíamos aspirar los extranjeros sin contactos y muchas
veces sin la documentación necesaria. En ese entonces no había una ley
migratoria como la que tenemos actualmente y era muy difícil conseguir algo
mejor. Mi DNI (documento nacional de identidad) demoró tres años en salir”,
recordó la hoy casi abogada.
Pilar, una migrante colombiana de
34 años, en Brasil desde hace ocho años, ejemplifica un problema de muchos
otros en su misma condición en países latinoamericanos: el lograr solo empleos
para los que están muy sobrecalificados. Con un título universitario, tuvo que
trabajar en un albergue turístico sin contrato o derechos laborales.
Ella escogió Brasil porque en su
país la educación superior es cara y “Brasil, con su educación pública gratuita
se vuelve una especie de paraíso para muchos colombianos”.
“Muchos de los jóvenes
latinoamericanos migrantes en Río de Janeiro acabamos siendo absorbidos por ese
tipo de mercado turístico. Yo no tenía libreta laboral los primeros años y
agarraba el trabajo que aparecía. Trabajaba más de ocho horas, con apenas un
día de descanso y me pagaban menos que un salario mínimo”, recordó.
En ese país y en Argentina,
trabajadores bolivianos laboran en grandes talleres textiles clandestinos en
condiciones casi de esclavitud, en una realidad que cambiando los sectores y el
origen de los migrantes se repite en los países receptores.
El estudio de la OIT destaca que
los latinoamericanos migrantes también transitan corredores hacia otras
regiones. De un total de 45 millones de migrantes en Estados Unidos, más de 21
millones proceden de América Latina. En España casi 1,3 millones de extranjeros
que residen allí provienen de América del Sur.
“La explotación de la mano de
obra latinoamericana y caribeña por los países centrales es otra cara de
nuestra dependencia, no sólo nos saquean las riquezas naturales sino que además
somos los proveedores de mano de obra, que es superexplotada. Generar
condiciones de pobreza en nuestra región, o en otras como África, le permite a
las potencias centrales y a sus multinacionales beneficios dobles, riquezas
naturales y mano de obra barata”, opinó Fuentes a IPS.
Al líder regional de los
empleados públicos le preocupa el recrudecimiento de la política migratoria en
Estados Unidos y sus amenazas de construir un muro con México.
“No hay muro que frene a los
pueblos buscando salir de la situación de pobres a lo que los condenan”,
señaló.
“Los latinoamericanos que buscan
una vida mejor en América del Norte emprenden un viaje terrible, que le cuesta
la vida a muchos, y quienes llegan a destino se insertan en el país de acogida
en los peores empleos, con los salarios más bajos y las condiciones laborales
más precarias”, dijo.
“Ellos hacen un aporte a enorme a
la economía norteamericana y, sin embargo, nunca logran adquirir ciudadanía y
están obligados a vivir como ilegales de manera permanente”, destacó.
Precisamente, este año la Conferencia
Internacional del Trabajo, que celebrará la OIT entre el 5 y el 17 de junio
en Ginebra, estará dedicada los derechos de los trabajadores migrantes. La
Clate iniciará una campaña dirigida a los trabajadores públicos de
organismos vinculados con la inmigración para “humanizar los puestos de
fronteras”.
“También las organizaciones
sindicales debemos asumir la representación de aquellos trabajadores migrantes
cuya situación migratoria irregular es aprovechada por las patronales para
sortear la legislación laboral, sometiendo a los migrantes a condiciones más
precarias y abusando de las posibilidades del empleo temporal”, subrayó
Fuentes.
“Quien no tienen derecho a la
ciudadanía será siempre víctima de abusos. Desde el sindicalismo debemos luchar
contra la idea de que el migrante compite con el trabajador local. Debemos
asumir que somos parte de una misma clase, que no conoce fronteras”, anticipó.
Editado por Estrella Gutiérrez


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